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domingo, 14 de marzo de 2021

Es que mi hija tiene un carácter!!!

CONFERENCIA ETAPAS EVOLUTIVAS

 

 

Durante los encuentros en mis espacios de formación, es muy frecuente escuchar a los padres decir, "Se enfada si no la complazco o no le doy lo que pide, me grita y lanza lo que tenga en la mano... Siempre quiere salirse con la suya,  el otro día se empeñó en ponerse el pijama del Capitán América, en lugar de la camisa y el pantalón que compramos para ir a la fiesta de cumpleaños de la abuela... Se niega a dejar de jugar cuando es la hora de ir a bañarse o comer...",  y luego cierran con la frase: Es que mi hija o hijo tiene un carácter!!!!  

Después de que terminan de compartir sus testimonios,  les pregunto qué edad tiene "el peque con carácter fuerte"...  A que te imaginas la respuesta: dos, tres, cuatro, cinco años... Entonces yo zanjo diciendo, "si  los padres con niños pequeños nos reuniéramos y habláramos sobre nuestros peques con más frecuencia, nos daríamos cuenta de que todos responden muy parecido,  ¿no será entonces que se trata de algo que tiene que ver con la edad y no con el carácter?

Para educar sin causar interferencias es importante reconocer la diferencia. Y es que muchas veces por no saberlo los adultos terminan viendo en el niño un problema de conducta donde no lo hay, provocando todas las complicaciones que siguen después en bucle a partir de los malos entendidos. 

Los rasgos del carácter se van construyendo durante la primera infancia dependiendo básicamente del vínculo, cuidados y trato que reciben las criaturas hasta los siete años cuando ya se establecen los cimientos o las bases de su propia autoimagen, de cómo interpretan al mundo que les rodea y cómo responden frente a ello.

Los rasgos evolutivos son propios de un rango de edad determinado y van quedando atrás por sí solos en la medida en que los niños crecen, siempre que no hayamos causado interferencias.

Los rasgos del temperamento son genéticos y también hacen parte de la construcción del carácter del niño, pero en un porcentaje mucho menor que la influencia del vínculo con sus padres... Pueden "moldearse" a favor o en contra del sano desarrollo dependiendo de ese trato o calidad de cuidados que reciben los niños. Los rasgos del temperamento tienen que ver, por ejemplo, con el umbral de reactivada sensorial de cada criatura frente a los estímulos del ambiente (si son más sensibles tienden a ser menos activas o más introvertidas,  si son menos sensibles tienden a ser más movedizas, extravertidas  o activas...)

  
 
Que abunden el amor y los buenos tratos en la crianza.
Berna Iskandar 

 


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