CRIANZA EN CULTURA DE PAZ

Conocer , comprender y respetar cada etapa evolutiva y necesidades legítimas de los niños y adolescentes. Reconectar con lo mejor de nosotros mismos. Transitar hacia el lindo horizonte de un mundo más humanizado.
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jueves, 10 de abril de 2014

Paz Adentro: autocuidado, contención y fortaleza en tiempos de crisis


Hoy quiero hablar de Paz Adentro, una iniciativa emprendida por la psicóloga Cristal Palacios, directora de Psiquearte, con el propósito de mitigar los estragos psicológicos provocados por la violencia urbana. Este emprendimiento se despliega a través de distintos espacios terapéuticos itinerantes, ahora especialmente activado en respuesta a la crisis que atraviesa Venezuela, para ofrecer contención a familias y niños.

Además de Cristal Palacios de @psiquearte, reunidos en equipo de trabajo voluntario, llevamos esta iniciativa adelante Linsabel Noguera de @ranaencantada, Holanda Castro de @clubparamamas, Antonio Villarroel de @plastilinarte, Mariangel Paolini de @cocinasegura, Vida Gaviria de @modomama, Bibi Delgado de @tinmarinlibros, Claudia Cordido de @danzoyexisto y esta servidora (Berna Iskandar) de @conocemimundo.  El propósito es ayudar a encauzar emociones, tensiones, angustias en primer lugar con los adultos, para que logremos restablecer el equilibrio necesario y centrarnos para apoyar y acompañar a nuestros hijos y alumnos en el objetivo de atenuación del impacto psicológico generado por la crisis que a todos afecta en estos momentos.

Lo hacemos a través de la elaboración y difusión de contenidos con la etiqueta #pazadentro y #educapazvzla principalmente en twitter y otras redes sociales o medios de difusión a nuestro alcance. También llevamos Paz Adentro con actividades  en distintos puntos de la ciudad de Caracas, abriendo espacios para la expresión de inquietudes, el compartir de experiencias, brindado recursos sobre autocuidado en situaciones de estrés, manejo de tensiones, cómo actuar en emergencia, estrategias de comunicación y contención con los pequeños en casa y en la escuela, etc.. y ofreciendo juegos creativos y cuentos para que los niños elaboren la difícil realidad que les ha tocado vivir en estos tiempos de dura crisis que atraviesa el país, exaltando los valores de reconocimiento al diverso, de respeto, de paz y de democracia.

La invitación queda abierta para todas las personas interesadas. Pueden disponer de esta ayuda haciendo búsquedas a través de las etiquetas #pazadentro y #educapazvzla en Twitter. En Pinterest, se abrió un muro con diferentes recursos, como imprimibles, carteles con recomendaciones para embarazadas, madres recientes en lactancia, sobre manejo de la crisis en casa, en el aula, frente a violación de Derechos Humanos, asistencia de niños y ancianos en caso de ataques con bombas lacrimógenas, manejo de emociones y traumas, prevención en situaciones de riesgo, juegos y otros recursos creativos y terapéuticos, que pueden usar o compartir a través de este enlace.
Toda vez que se planifican actividades en Caracas, la convocatoria se publica en redes sociales con la etiqueta #pazadentro y #educapazvzla.

Porque la cultura de paz no se instala por sí sola ni por pura invocación, hay que construirla desde lo subjetivo hasta lo social.


Twitter. @conocemimundo
Instagram: @conocemimundo

miércoles, 2 de abril de 2014

Toda crisis trae algo que enseñarnos





Ningún ser humano pasa por esta vida sin ser tocado. Todos sin excepción atravesamos períodos difíciles o las llamadas crisis donde lo habitual se desajusta para dar paso al cambio que a menudo, sobre todo si navegamos a ciegas,  se presenta de forma caótica, incierta y amenazante.

Es internacionalmente conocida la situación de aguda crisis social que, en estos tiempos aciagos, experimenta Venezuela. Atrapados en una escalada de violencia, caos e ingobernabilidad nos vemos en la necesidad de sobrevivir los habitantes de mi país, sumando el enorme compromiso de proteger, contener y orientar a los niños que están bajo nuestra responsabilidad, con lo cual la   angustia y la incertidumbre arrecian.

Sin embargo, aún cuando las crisis no sean deseables, siempre vienen para enseñarnos algo. Para ayudar a darnos cuenta de aspectos fundamentales de nuestra vida que hemos desatendido. Las crisis son mensajeras que vienen a despertar la conciencia y en la medida en que abramos la escucha a lo que vienen a decirnos saldremos fortalecidos. Toda vez que hago una mirada retrospectiva a mi propia historia personal, término por confirmarlo.

Cabe aclarar que apreciar el aprendizaje que viene en cada crisis significa atravesarla con conciencia e inteligencia.  Si no aprendemos las lecciones que trae cada crisis,  ésta se reeditará sucesivamente con mayor fuerza a lo largo de nuestra vida.  Pero, para aprender de la crisis, superarla y no repetirla, necesitamos altas dosis de apertura emocional y capacidad de autocrítica.

Quizás una de las grandes enseñanzas de esta crisis que hoy afecta a los habitantes de Venezuela, se encuentra en registrar la importancia de cultivar fehaciente y coherentemente los valores democráticos desde la raíz, desde el proceso de desarrollo de los seres humanos dentro del ámbito del hogar, durante la crianza. De modo que cabe cuestionarnos, queremos vivir en democracia, ¿pero estamos criando y educando en democracia?.

Podríamos aprovechar el miedo, el dolor, la impotencia, la humillación y la indignación que nos pega tan duro cuando somos testigos o víctimas de abuso y de violación sistemática de derechos ciudadanos por quienes detentan el poder, cuando lo correcto, lo coherente con los valores democráticos, es que deberían actuar como garantes de nuestra integridad y de las leyes. A partir de esta  experiencia de autoritarismo padecida en la propia carne desde el lugar de víctimas,  podríamos apelar a la empatía y reconocer el abuso que con nuestra propia cuota de poder como padres o adultos cuidadores, responsables de proteger  a nuestros niños, ejercemos sistemáticamente durante la  educación o crianza. ¿Acaso no estamos abusando toda vez que les humillamos e irrespetamos su integridad como personas, con castigos físicos o psicológicos, sin la posibilidad de defenderse ante nuestro poder fáctico?. ¿Por qué no somos capaces de ver todas las veces que nos comportamos como dictadores en el hogar? Nos quejamos con toda razón de que nuestras demandas sociales son descalificadas, desoídas, desatendidas por quienes tienen el deber de atenderlas, y que encima nos reprimen el legítimo  derecho a la protesta cerrando toda posibilidad de solución a la crisis.   ¿Acaso no encontramos parecido en el hecho de degradar a la condición de capricho, descalificar y desoír las legítimas necesidades de nuestros pequeños, quienes previamente las han expresado de tantas maneras sutiles hasta estallar en berrinches o "mal comportamiento", desesperados y sin recursos ya para lograr que atendamos y prodiguemos lo que legítimamente necesitan?.

Observemos nuestro hogar como una  biopsia del país. ¿Cuál es nuestro grado de tolerancia, respeto, capacidad de resolver diferencias a través de acuerdos, de negociación y de encuentro frente a posiciones, opiniones, situaciones que no se pliegan a nuestro deseo, nuestra comodidad o expectativas en nuestras relaciones personales o con nuestros hijos?. ¿Cuántas veces negados a perder poder, declaramos la guerra a los niños con un no rotundo y se hace lo que yo digo porque soy tu mamá o tu papá y punto,  en lugar de acordar, negociar para dar cabida al deseo de todos?

Ser capaces de registrarlo, equivale a romper con una cadena nefasta que comienza por sembrar  el autoritarismo en el hogar, desde donde parte e irradia hasta consolidarse en la sociedad.  Entonces, si queremos vivir en una sociedad democrática, primero aprendamos a criar y educar en democracia.  Para sanar el tejido, hay que regenerar la célula.

Todo lo que nos acontece es coproducido. Con conciencia y fortaleza podemos asumir la cuota de responsabilidad que nos corresponde y usar nuestro poder personal para contribuir con el llamado a la transformación que viene implícito en cada crisis a lo largo de nuestra vida.  

Twitter. @conocemimundo
Instagram: @conocemimundo

domingo, 17 de julio de 2011

El mejor regalo para los niños, hoy y siempre

 
El mejor regalo que podemos dar a nuestros niños y niñas es abandonar la visión adultocéntrica responsable de tantos malos tratos hacia la infancia. Por un mundo libre de las infinitas dosis y formas visibles e invisibles de violencia. Por un mundo lleno de adultos conscientes, amorosos, respetuosos, volcados a sostener, contener, acompañar, criar y educar en cultura de paz... ¡Feliz día mis niñas y niños amados!

Hago honor y reconocimiento a quienes incansablemente se dedican a construir un mundo lleno de amor y respeto hacia nuestros pequeños. Para todos ustedes dedico este verso del poema El Cántaro Roto, de Octavio Paz: 

"...hay que soñar en voz alta, hay que cantar hasta que el canto eche raíces, tronco, ramas, pájaros, astros..."

lunes, 17 de agosto de 2009

Otra ley que nos pone al borde del síncope


Hace 40 años en este país, el bachiller egresado de un liceo público era un Señor Bachiller, casi un licenciado, hasta que el primer gobierno del presidente Rafael Caldera emprendió una depauperación intencional y planificada de la educación pública para convertirla en negocio y entregar su administración a entes privados entre los cuales principalmente se favoreció la iglesia católica.

Así fue como liceos y universidades públicas venezolanas perdieron terriblemente su nivel de enseñanza y nadie hizo nada para remediar aquella situación. Los que pudieron pagar sólo se ocuparon de cuidar que sus hijos se formaran en escuelas o universidades privadas, pero nadie se pronunció para defender la calidad de la educación pública, para que los niños y jóvenes de las clases menos favorecidas tuvieran la misma oportunidad de acceso a una formación de excelencia que les hubiera permito desarrollar un criterio capaz de validar acciones para la construcción de un país democrático con lo cual hoy, muy probablemente un líder autoritario con una convocatoria que apela más a la tapa del estómago que a la sesuda reflexión, no sería capaz de hacerles resonancia.

Ahora que es inminente la aprobación de una Ley Orgánica de Educación con la que muchos creemos que se ponen en juego aspectos neurálgicos de la vida como lo es la libertad de pensamiento y la formación académica de nuestros hijos, nos rasgamos las vestiduras, nos declaramos desorientados sobre acciones efectivas a seguir o echamos la culpa a otros y despotricamos en contra de los “responsables” -que siempre son los demás- desesperados y asustados de que esta ley se concrete. Nadie sin embargo es capaz de girar la vista 180 grados para revisar qué cuota de responsabilidad ha tenido en la creación de este nuevo capítulo de la sucesión interminable de episodios escritos con tinta roja, en el devenir de nuestra política nacional durante los últimos 10 años, y que a muchos ha llevado casi literalmente al borde del síncope.

Llegado el momento de atribuir responsabilidades, la mayoría de los enemigos de esta tristemente famosa Ley Orgánica de Educación, señalan la falta de participación efectiva por parte de la oposición: que si todos están pensando en las vacaciones, en irse a Miami o a la playa... Yo creo que una de las fallas ciertamente es la falta de participación, pero el general encogimiento de hombros no se refiere solamente a la protesta organizada ahora que se crea una ley que nos afecta. Todavía con todo lo que ha pasado en nuestro país no queremos ver lo inminente, no asumimos que es más importante aún desarrollar la conciencia de lo egoísta y ciegos que hemos sido frente a las necesidades de la mayoría del colectivo, que a fin de cuentas ha sido la que, desatendida y abandonada, constituyó el caldo de cultivo para la proliferación del régimen que está creando estas leyes. No podemos seguir pensando y defendiendo exclusivamente - como hasta ahora hemos hecho desde la oposición- nuestros intereses de clase media, necesitamos sensibilizarnos y actuar por los intereses del país todo, entero  o de lo contrario seguiremos una y otra vez dándonos contra a pared hasta que veamos lo que tenemos que ver.

Podemos luchar, buscar, reinventar las vías, al igual que con la “Ley Mordaza”, de impedir que esta nueva Ley Orgánica de Educación se concrete en las condiciones en que está planteada, pero si no resolvemos la causa que engendró esta ley y las que vienen, de nada servirá ninguna movilización o lucha contra ellas. Para lograr un remedio efectivo es necesario ir a la causa. Si tenemos neumonía nada hacemos con tratar la tos o la fiebre solamente. O acabas con la bacteria o con el virus que produce la neumonía o no se resuelve el problema. Y el problema no es un dirigente de un régimen en particular, el problema somos todos los venezolanos que en conjunto hemos coproducido esta realidad. 

Berna Iskandar
Nota: Las opiniones emitidas en este artículo, son de exclusiva responsabilidad de la autora


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