CRIANZA EN CULTURA DE PAZ

Conocer , comprender y respetar cada etapa evolutiva y necesidades legítimas de los niños y adolescentes. Reconectar con lo mejor de nosotros mismos. Transitar hacia el lindo horizonte de un mundo más humanizado.
Mostrando entradas con la etiqueta inteligencia emocional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta inteligencia emocional. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Curso Online Emociones en la Crianza


Curso Emociones en la Crianza  
Experiencia de aprendizaje online a demanda
INFORMACIÓN E INSCRIPCIONES 
conocemimundo@gmail.com




Experiencia de aprendizaje online que consta de:

1.     Acceso personal e intransferible durante 30 días a un webinar grabado de dos horas de duración dividido en tres videos más un webinar sobre gestión respetuosa de berrinches.
2.     Una sesión online individual en directo de 45 minutos, previa cita con Berna Iskandar (autora del curso) para aclarar dudas sobre el tema
3.     Material de apoyo (textos, videos, podcast)

 ¿Cuándo comenzar?:
Puedes comenzar cuando quieras y hacerlo desde cualquier lugar del mundo.
Se requiere computadora/ordenador o dispositivo (celular o tableta) con cámara y señal de internet.

Inversión:
70 USD   
Formas de pago
Paypal mediante el enlace paypal.me/BernaIskandar

Pasos después de realizar el pago:

1.     Confirmas el pago enviando comprobante del mismo al correo conocemimundo@gmail.com  
2.     Recibes a tu correo los enlaces y las claves para acceder durante 30 días a los tres videos sobre Emociones en la Crianza y Agresividad Infantil, más un webinar sobre gestión respetuosa de berrinches. 
3     Cuando lo indiques en un plazo no mayor de un mes desde la contratación del curso, envío turnos disponibles durante los días siguientes y , previo acuerdo de ambas partes, fijamos la cita online de 45 min para responder a tus dudas o preguntas.  Haremos la sesión  en una sala online de  www.zoom.us  Te asistiré en el proceso de conexión si es necesario.
4.     Al finalizar la sesión online de preguntas y respuestas, envío el material de apoyo (enlaces a videos, textos y podcast) a través de correo electrónico 

Webinar creado por Berna Iskandar.  Copyright 2018 todos los derechos reservados, prohibida su copia o distribución.

Sobre la importancia de este curso:
Si hay un tema que pondría en el primer lugar de la lista de importancia para el acompañamiento respetuoso y consciente de los niños a nuestro cargo es este. Vivimos en una civilización que sobrevalora la razón y censura o reprime las emociones. Los niños son básicamente emocionales por tanto los más censurados o reprimidos de la civilización. Procedemos de infancias en las que la expresión de la rabia, la tristeza, el miedo fueron sistemáticamente inhibidas, mucho menos acompañadas ni nombradas. Frente al niño presente a nuestro cargo carecemos de recursos emocionales para comprender y acompañar a organizar, nombrar y gestionar la expresión de sus emociones durante una etapa en la que están construyendo los cimientos de su salud mental. En este curso haremos un recorrido por las emociones primarias, describiendo la función de cada una y la forma oportuna y adecuada enfrentarlas desde nuestra propia experiencia emocional subjetiva así como acompañar a los más pequeños a corregularlas o gestionarlas.

Contenido: Cerebro triuno. Descripción y función de cada una de las emociones primarias. El miedo a sentir. Consecuencias de reprimir las emociones. Emociones del adulto y emociones del niño, cómo acompañar y gestionar conscientemente de manera oportuna y apropiada. Agresión infantil, criterios para comprender y gestionar sus diferentes manifestaciones. Agresividad infantil (autoagresión, heteroagresión). Sesión online individual de preguntas y respuestas.

Dirigido a: Padres, madres, educadores y profesionales vinculados con atención a la infancia así como cualquier persona interesada o sensibilizada con el tema o promover la crianza respetuosa con herramientas y conocimientos de avanzada.

  
CONTACTO DIRECTO CON BERNA ISKANDAR @CONOCEMIMUNDO


Berna Iskandar @conocemimundo
Email: conocemimundo@gmail.com 
 Twitter. @conocemimundo
Instagram: @conocemimundo
FB: Conoce Mi Mundo

lunes, 27 de agosto de 2012

Sin educación emocional, no hay cultura que nos salve


Porque la vida es cambio constante, invito siempre a padres y maestros a actualizar sus referentes para criar y educar a niños y adolescentes.  De no hacerlo, corremos el riesgo de atascarnos en fórmulas vencidas.  Esto me quedó muy claro cuando recientemente visité un conocido colegio de Caracas, muy reputado por el nivel académico e incluso por la importancia que dan a la formación musical así como a distintas disciplinas artísticas y deportivas. Sin embargo, al igual que en la mayoría de los colegios de Venezuela y del mundo, otorgan muy poca o ninguna importancia a la educación emocional.
A dicho colegio fui para sostener una charla con niños de un salón de primaria envueltos en episodios de violencia escolar, un problema bastante extendido y  agravado durante los últimos años en las escuelas venezolanas de todas las esferas sociales.  No acostumbro a trabajar con alumnos. Me dedico a orientar a formadores, es decir, a padres y adultos responsables de la crianza y educación de los pequeños.  Pero fui a la charla por un niño que ocupa un lugar muy especial en mis afectos.  Y no es que no me guste trabajar directamente con los muchachos en colegios. Lo que no me gusta es que mi trabajo consista en reparar daños, cuando soy una convencida de que es mucho más eficiente prevenir, y cuando me queda muy claro que la violencia escolar no es más que la reedición de las infinitas dosis de violencia visibles e invisibles  generadas diariamente en la crianza.
Las aulas de clase, los patios de recreo, canchas deportivas, baños y pasillos de  instituciones escolares están repletos de alumnos con la impronta de habitar nidos abandonados, con padres tragados por el mundo exterior,  social,  laboral…  padres ausentes durante ocho a doce horas al día, o con escasa o ninguna disposición emocional para averiguar e interpretar las reales necesidades de sus hijos. De hogares perturbados por aguas emocionales turbulentas, territorios signados por la  falta de mirada, contención, por la distancia afectiva, por abusos naturalizados en el trato hacia los niños y adolescentes.  De modo que la organización de estrategias de sobrevivencia de estos niños y adolescentes, se traduce en más violencia desplegada desde el rol de víctimas, de victimarios, adicciones, etc..  Estas dinámicas violentas que nacen en el hogar, se retroalimentan y hacen socialmente visibles en el lugar institucional donde se reúnen y conviven con sus pares y con sus maestros a lo largo de la mayor parte del día.
 A la escuela, llegan alumnos contagiados de un hogar y de un país violentos, pero en la escuela  -donde se supone deben recibir contención y orientación- tampoco encuentran el espacio ni el apoyo para poner palabras a lo que sienten, ni para expresar y elaborar el cúmulo de heridas emocionales que los inquietan. Por tanto, se les priva de la oportunidad para dar un orden a aquello que les angustia a fin de apropiarse de las soluciones, antes de que el problema los devore.  Lo más probable, en cambio, es que en la escuela encuentren un medio tanto o más hostil, directivo, represivo  y carente de afecto, que en el hogar.
 Dice Claudio Naranjo, psiquiatra y autor chileno, que la educación en la escuela  como principio, debe ser integral, para lo cual es imprescindible incluir la educación emocional. Concretar este cambio en el modelo educativo se hace perentorio, señala Naranjo, si tomamos en cuenta que en las sociedades actuales, la gente ya llega dañada a la escuela (rabiosa, violenta, deprimida, triste, desmotivada, asustada) como por una suerte de plaga emocional que se ha transmitido de padres a hijos,  y que la educación escolar tendría la ocasión de detener. Añade Naranjo que las escuelas en lugar de centrarse en enseñar a pasar exámenes, deberían volcarse a enseñar a vivir, porque llamar educación a aquello que se limita a la transmisión -a menudo forzada o inyectada- de información, es un mal uso de la palabra.
De modo que, si en lugar de poner paños calientes, queremos arrancar de raíz el grave problema de violencia escolar actual, y si además deseamos lograr una auténtica transformación del individuo, entonces llegó el momento de trabajar honestamente en una escuela que deje de ser concebida como el lugar para transmitir conocimientos académicos, con el criterio de que la educación emocional se resuelve organizando un “día del abrazo en familia”, en lugar de integrarla en cada hora del calendario escolar.  Porque sin educación emocional, no hay cultura, ni academia que nos saque de las sombras.

 Enlaces relacionados

La Educación Prohibida 

Síguenos en @conocemimundo


lunes, 27 de diciembre de 2010

Permitirse sentir




Vivimos en un mundo donde las reglas sociales y los condicionamientos de las culturas y las religiones en general tienden a censurar la libre expresión de las emociones e  imponer el intelecto o la mente. El bien y el mal emanan de códigos morales creados por una sociedad interesada en mantener una estructura establecida que muchas veces se aleja de aquello realmente coherente con la esencia individual y nuestra naturaleza.

Este proceso de desnaturalización de las emociones se manifiesta en los núcleos familiares cuando un niño, niña o adolescente expresa rabia o enojo y generalmente se le reprende o reprime, transmitiéndole así el mensaje de que no tiene derecho a sentirse molesto. Cuando expresa tristeza se le pide que no este triste o se le ofrece un dulce  para calmarlo, en lugar de apoyarlo manteniéndonos cerca en el momento que necesite mostrar el sentimiento, permitiéndole  hacerse responsable y consciente de sus emociones, aceptarlas, llorar, rabiar, para así liberarse.



Investigaciones neurológicas y biológicas recientes muestran claras evidencias de que el llanto, por ejemplo, desempeña un papel central en la resolución de traumas y estrés acumulado, devolviendo el equilibrio y el balance correcto. De modo que decir a un niño varón -como es frecuente-  que los hombres no lloran, es privarlo de un importante mecanismo de sanación de sus emociones.

Del mismo modo, cuando existen manifestaciones de alborozo y alegría, éstas tienden a ser reprimidas con llamados a mantener la compostura. Ni hablar de las sensaciones de placer, mucho más aún cuando el placer es de índole sexual, algo por demás natural, que forma parte de los mismos orígenes de nuestra vida: todos provenimos de dos células sexuales que a su vez se multiplicaron en miles de millones de células constituyendo este cuerpo que ahora somos, sin embargo rechazamos lo sexual que hay en nosotros como si se tratara de algo pecaminoso. Nos avergonzamos de nuestro propio cuerpo y estigmatizamos nuestros genitales hasta el punto de que ni siquiera nos atrevemos a llamarlos por su propio nombre y señalarlos o tocarlos resulta una grosería. En la mayoría de los casos, nuestros padres nos concibieron mientras hacían el amor, sin embargo rechazamos las sensaciones vinculadas con el placer sexual como si se tratara de algo deshonroso.

Se nos entrena para bloquear las emociones, para no escucharlas, para juzgar lo que sentimos. Aprendemos que no es correcto hablar sobre ellas con los miembros de la familia, con los padres, los hermanos, hermanas y los hijos e hijas cuando lo natural es que seamos capaces de mostrarnos abiertamente, con la confianza de ser amados y apoyados al ser auténticos ante los seres allegados, como base para luego desarrollar la confianza y la intimidad con el resto de nuestras relaciones. Poco a poco cerramos el corazón con capas y capas de condicionamientos represores. Levantamos muros, armaduras y corazas. Terminamos aislando los sentimientos, perdemos el contacto con ellos, luego en consecuencia nos volvemos discapacitados para intimar con otros, con el corolario de transitar a lo largo de la vida por una sucesión interminable de relaciones tortuosas, conflictivas y disfuncionales sin explicarnos el por qué.

En una suerte de hipnosis que penetra a nivel molecular, profundo e inconsciente, hemos asimilado estos condicionamientos a lo largo de años y a través de generaciones lo cual ha engendrado un  miedo a sentir, que se refleja incluso en nuestro modo de respirar. Sólo nos permitimos respirar hasta el pecho, en lugar de llevar el aire hasta el vientre tal y como respiran de manera natural los recién nacidos (quienes aun no han pasado por el tamiz de los condicionamientos sociales) porque cortando la respiración, haciéndola menos profunda, también logramos sentir menos. Negamos nuestra energía de vida al reprimir nuestras emociones, censurar nuestras expresiones y contraer nuestra respiración.

Pero al negarnos el contacto consciente con nuestras emociones no las hacemos desaparecer. Ellas siguen allí, desplazadas, en el sótano oculto del inconsciente, acumulándose en el cuerpo, reprimidas y listas para salir en cualquier momento, multiplicadas y empeoradas. Es así como terminamos siendo adictos a substancias que alivien el dolor provocado por heridas emocionales no sanadas, golpeamos a alguien, somos irónicos, insultamos, nos enfermamos, nos da un ataque al corazón, dañamos las cosas sin darnos cuenta, provocamos accidentes de tránsito, llevamos nuestra sexualidad a extremos patológicos de abuso compulsivo o de miedo, culpa y represión. A mayor escala, se desata la delincuencia, el crimen, las guerras que vienen a ser la manifestación social de la violencia individual reprimida y no encausada a tiempo y apropiadamente. Toda esta represión ha vulnerado la confianza y cerrado nuestro corazón, tanto “cállate, eso no se hace, no se dice, no se toca” ha  pervertido nuestra capacidad de intimar, de relacionarnos desde nuestro centro, desde lo que realmente somos y sentimos.

Los expertos hablan de que la mayoría de los seres humanos actuamos a partir de un noventa  y nueve  por ciento de inconsciencia y con apenas uno por ciento de conciencia. Casi todo lo que hacemos, las decisiones que tomamos, lo que sentimos, emerge sin que seamos conscientes de dónde viene, ni por qué. La división entre el consciente y el inconsciente es impuesta por una suerte de barrera constituida por condicionamientos sociales y culturales que son artificiales y no responden a nuestra verdadera naturaleza o necesidades humanas. Conviene ir desmontando las barreras para que el escaso resquicio de conciencia gane espacio.  Así será más factible construir un buen bagaje emocional que permita relacionarnos  de un modo saludable y no violento con nosotros mismos y con los demás, especialmente con los niños, niñas y adolescentes a nuestro cargo quienes a su vez se beneficiarán de este aprendizaje para desarrollar su propia y clara estructura emocional con la capacidad y las herramientas para conocerse mejor a sí mismos, entrar en contacto con lo que sienten, desarrollar la confianza de expresarse y de intimar en sus relaciones a lo largo de las etapas de su vida presente y  futura con padres, maestros, conyugues, vecinos, compañeros de trabajo, amigos, hijos...   

Y es que no existen emociones malas o buenas. Todas  son perfectamente válidas y humanas.  Todas tienen una razón de ser y responden  a una necesidad. Lo  importante es reconocerlas, aceptarlas, y hacernos responsables de todo lo que sentimos y de cómo lo expresamos al margen de la causa que las haya provocado.  

Algunas técnicas para ayudar a expresar emociones sin agredir o ser agredidos

Por lo regular damos importancia y nos ocupamos diariamente de nuestro aseo personal y el de nuestros hijos e hijas. Bañarse, lavarse los dientes, ordenar la habitación, ya forma parte de los hábitos que inculcamos a los más jóvenes de la casa. Sin embargo no le damos el mismo grado de jerarquía a la limpieza de la mente y las emociones. La rabia, la frustración, la euforia acumuladas y reprimidas son bombas de tiempo prestas a estallar con cualquier detonante y que debemos identificar y desarmar (el jefe me grita, yo me lo trago, no me queda otra, al final del día llego a casa y le grito y le pego a los niños). Hacernos responsables de nuestras propias emociones, sea cual sea la razón que las provoque, y dedicar tiempo y atención a la higiene emocional y mental, son condiciones necesarias  para liberarlas adecuadamente sin dañar a otros ni a nosotros mismos.

A continuación, comparto algunas claves para  ayudarnos a sanar heridas emocionales, restaurar el equilibrio y estar más aptos para relacionarnos de un modo no violeto con algunas técnicas sencillas, gratis, que pueden administrarse sin límite de dosis y que pueden practicar todos los miembros de la familia:   

Respiración:

·      La manera en que respiramos dice mucho de la forma en que vivimos: Cuando éramos recién nacidos, respirábamos naturalmente llevando el aire hasta el bajo vientre, que es nuestro centro de emociones. Nuestra respiración era profunda, y nuestro centro de emociones estaba constantemente masajeado. Esto nos permitía estar más vivos y flexibles. Con el tiempo, una y  otra vez, aprendimos a temer a los sentimientos y emociones. Confinando la respiración hasta el pecho, nos distanciamos y asegurábamos nuestra ruptura con los sentimientos profundos y totales. La balanza se fue desplazando hacia la mente y perdimos el contacto con nuestro cuerpo y emociones. Adicionalmente, a través de una respiración superficial comenzamos a tomar el oxigeno (necesario para una existencia real y vital) de manera muy limitada y comenzamos a retener productos de desecho (como el dióxido de carbono) que deberían ser expulsados. 

·      La inhalación nos prepara para la acción, la exhalación nos conduce a la relajación: En sociedades muy activas y aceleradas, podemos observar un patrón de respiración que hace énfasis en la inhalación y olvida la importancia de exhalar completamente. Esto ocurre porque la mayor parte del tiempo, estamos en acción, acelerados, estresados y tratando de hacer muchas cosas o defendernos de amenazas. Es por ello que necesitamos exhalar completamente para vaciar la gran reserva de basura acumulada en los pulmones, que además contribuye a acidificar la sangre y crear mucha tensión corporal. Recuerda siempre hacer énfasis en la exhalación. De cuando en cuando pon la atención en tu respiración y -sobre todo cuando tengas tensión- exhala completamente, soltando tu cuerpo y dejando salir el aire atascado en los pulmones.  Permite que cada exhalación vaya acompañada de exclamaciones de alivio (¡aaaaahhhhh…!).

·      La respiración es el puente que nos conecta con la vida: Respirar profundamente nos refresca. Respirando de forma adecuada podemos balancear nuestras emociones. Con el simple acto de hacernos conscientes de nuestra respiración podemos  relajarnos y traer nuestra atención al momento presente. Observar nuestra respiración constituye una forma eficaz para disolver el estrés y restituir el equilibrio. Conviértete en testigo de tu respiración. Nota cómo el ritmo cambia según tu estado de ánimo. Cuando estamos tensos y angustiados el ritmo se acelera y la respiración es entrecortada. En momentos así, llevar la  respiración hacia un ritmo lento y profundo ayudará a relajarnos.


·      Respirar contando (7-5-9): Esta es una técnica que puede ayudarnos a relajar tensiones en momentos difíciles, como por ejemplo,  antes de presentar un examen en la escuela. Consiste en respirar lentamente y contar hasta 7 mientras inhalamos, hasta 5 mientras retenemos el aire y hasta 9 mientras exhalamos. Repetir varias veces, preferiblemente con los ojos cerrados.


Terapia del cojín:

·      Un buen ejercicio para drenar las emociones reprimidas es encerrarnos en la habitación,  tomar un cojín y golpearlo, gritar, llorar o reír y cantar como un loco o una loca dejando que el cuerpo exprese todo lo que necesite expresar, sin juzgarlo.

·      Si sentimos rabia o dolor por algo que nos hizo una persona (esposo, esposa, padre, madre, tío, jefe, amigo), podemos aprovechar para sacar y verbalizar lo que sentimos hacia ella en ese momento en que no haremos daño a otro ni a nosotros.

·      Podríamos  acompañar el ejercicio con una música fuerte a tono con la descarga.

·      Es recomendable invitar a  los niños, niñas y adolescentes a que hagan la terapia del cojín cuando tengan mucha rabia o dolor acumulados, incluso si esa rabia es por algo que dijimos o hicimos lo adultos a su cargo,  explicándoles que pueden descargar en un lugar seguro,  donde  no causen daño ni a ellos, ni a los demás. 

·      Es importante tener en cuenta que se debe respetar la privacidad y las expresiones verbales y descargas emocionales que los niños, niñas y adolescentes necesiten manifestar durante la terapia, aunque éstas se refieran a nosotros a los abuelos y hasta a "Papá Dios". No perdamos de vista que de lo que se trata es de descargar el "veneno" acumulado, para liberarse y  no dañar ni dañarse.

·      Si los gritos causan molestias a los vecinos, puede probarse con una toalla o el mismo cojín sobre la boca mientras gritamos.

·      Al finalizar la descarga sería óptimo dedicar diez minutos a sentarse o acostarse relajados y en silencio.

·      Cuando nos vaciamos de la rabia, la angustia y el dolor retenidos en el cuerpo y la mente, estamos aptos para responder desde la calma y seguramente no será necesario alterarse o actuar agresivamente frente a las situaciones cotidianas.

·      Esta terapia funciona si se practica regularmente.


Limpieza del parloteo de la mente (terapia del Giberish)

·      El “Giberish”  es una terapia muy antigua creada por los Sufíes que consiste en emitir sonidos sin ningún significado para descargar la mente.

·      Se trata de hablar en un idioma que no conozcamos  (si no sabemos mandarín, hablamos mandarín; si no sabemos francés, hablamos francés). La idea es que lo que se emita no tenga ningún significado (bleregla guchapa camemam ceretatytup achucamichipetca…).

·      Si lo que decimos comienza a tener sentido o  la mente comienza pensar  hay que cambiar el parloteo hasta  volver.

·      Es bueno acompañar el parloteo o giberish con gestos exagerados que impliquen  movimientos de manos, brazos, expresiones exageradas en el rostro,  dejando que el cuerpo exprese lo que necesite durante diez o quince  minutos.

·      Luego se pasará a una etapa de silencio con los ojos cerrados durante unos minutos.

·      Esta técnica resulta muy efectiva para descargar toda la información que se convierte en basura para la mente, abriendo un espacio para  la  relajación.

·      Este es un ejercicio que los docentes pueden aplicar en  el aula de clase cuando los alumnos están muy inquietos o hablando mucho para llevarlos naturalmente hacia el silencio.


Baile como terapia para drenar tensiones

·      Bailar libremente permite al cuerpo sacudir el polvo que acumulamos sobre él a lo largo del día.

·      El baile es un puente directo con nuestra fuente de celebración y nos conecta con la alegría.

·      Según concluyó un estudio de científicos  suecos,  el baile ayuda a calmar a niñas y niños hiperactivos. Los vuelve más atentos en clase y menos peleadores con sus compañeros.

·      El baile como terapia para la relajación se practica dejando que el cuerpo exprese los movimientos que necesite de forma espontánea, sin coreografías y sin cuidarse de que los otros nos vean bien o mal.

·      Aprovechemos cualquier momento o lugar (casa, escuela y no sólo en las fiestas) para bailar solos o con la familia. Incentivemos el baile en los niños, niñas y adolescentes de la casa.

·      El baile como terapia debe practicarse sin el consumo de bebidas alcohólicas u otras substancias.

·      Recordemos siempre respirar con totalidad.

    
Fuente: Técnicas de Meditaciones Activas de Osho. 

sábado, 10 de octubre de 2009

Educación emocional desde el útero materno

“Educación emocional desde el útero materno”
Programa Redes número 40
conducido por el divulgador científico Eduard Punset
Aunque los cuidados prentales se centran en hacer evaluaciones físicas, con múltiples controles y pruebas de salud para la madre y el feto, poco se tiene en cuenta el estado emocional de la embarazada. Sin embargo queda demostrado que los niveles prenatales de ansiedad en la madre embarazada afecta no sólo la vida del bebé sino también su futuro... En este documental se muestra la importancia de cuidar y procurar el bienestar de la madre durante el embarazo para conseguir el correcto desarrollo del feto.