CRIANZA EN CULTURA DE PAZ

Conocer , comprender y respetar cada etapa evolutiva y necesidades legítimas de los niños y adolescentes. Reconectar con lo mejor de nosotros mismos. Transitar hacia el lindo horizonte de un mundo más humanizado.
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miércoles, 10 de abril de 2013

Paciencia para criar, ¿de dónde la sacamos? (Parte V)



Qué entendemos por paciencia, cuán importante es esta cualidad en el contexto de la crianza; por qué la perdemos de vista con tanta facilidad; qué podemos hacer para cultivarla y practicarla de un modo sostenible y genuino durante el enorme desafío que supone la crianza de los hijos... son preguntas que nos hemos planteado con el propósito de abrir el espacio de reflexión  a partir de  la ayuda de expertos, psicólogos, autores, educadores, padres y madres blogueros de Iberoamérica, todos amigos orientados por los principios de crianza consciente. Esta es la quinta y última entrega de una serie de entrevistas publicadas cada miércoles  en nuestro Blog y en Inspirulina. Aquí pueden ver la primera, la segunda, tercera y cuarta entrega.

Hoy les traigo las voces de dos queridos especialistas, (esposo y esposa) y directores de la reputada  Revista web española,  Mente Libre. Ellos son Ramón Soler, psicólogo  experto en Terapia Regresiva Reconstructiva, Hipnosis Clínica, Psicologia Pre y Perinatal, Psicología infantil y Psicología de la Mujer (embarazo, Parto, Puerperio). Escritor, Divulgador y Conferencista.  Elena Mayorga Licenciada en Filosofía y Letras. Escritora y Divulgadora especializada en Psicología de la Mujer (embarazo, parto, puerperio. Autora de literatura infantil, bloguera. Ambos respondieron el cuestionario en conjunto.

Como bien lo dijo la periodista y bloguera Ileana Medina Hernández en la segunda entrega de este trabajo sobre la paciencia en la crianza , “ No hay un encuentro con el Otro más poderoso y transformador que el encuentro con nuestros hijos.” Espero que estas serie de publicaciones constituya un aliciente a la vez que una herramienta para seguir ahondando en el camino de autoindagación y búsqueda a fin de lograr respuestas  desde nuestros lugares conscientes, durante la aventura de acompañar a los hijos en el proceso de crianza, formación y educación.

Aquí les dejo la última entrevista. Que la disfruten.
Ramón Soler

Ramón Soler y Elena Mayorga (en conjunto)

¿Qué es la paciencia?
En el diccionario existen muchas definiciones de paciencia, pero si te fijas, algunas tienen un matiz negativo y se refieren a la paciencia como la capacidad  para soportar, padecer, tolerar una pesada carga. Este matiz es el que muchas personas suelen aplicar, de forma equívoca, a la crianza de los niños. Piensan que son pacientes porque les aguantan, les toleran, padecen “lo que les hacen”. Sin embargo, esta acepción de paciencia es adultocentrista, condescendiente y unidireccional.
Para nosotros, en la crianza, la paciencia remite a la habilidad para mantenerse serenos cuando las circunstancias o las situaciones que estamos viviendo junto a nuestros hijos nos desbordan emocionalmente.

¿Qué importancia tiene en la crianza de los hijos?
Cultivar nuestra serenidad, mantenerse “templado” en los momentos de crisis es una virtud fundamental para la crianza. Ningún padre es perfecto y, a veces, nos resultará casi imposible no alterarnos y estallar (debido a nuestras propias emociones no resueltas), pero nuestros hijos necesitan que les acompañemos desde el respeto, que vean que no gritamos por todo, que no recurrimos a la violencia para solucionar nuestros problemas. Lo que reciban de nosotros les acompañará toda la vida y lo reproducirán con sus propios hijos. Dejemos un legado de empatía y de Amor, no de violencia y destrucción.

¿Por qué a los padres se nos hace tan difícil ser pacientes con nuestros hijos?
Existe un cúmulo de causas por las que los padres de hoy en día no logramos integrarnos en los ritmos pausados que necesitan nuestros hijos para desarrollarse y crecer de forma óptima. Nos centraremos en las dos principales, por no extendernos en demasía.
La primera, la llevamos integradas en nuestro yo, en nuestro ego, si no fueron pacientes y respetuosos con nosotros, si nos gritaron y pegaron, nos será difícil “contenernos” en los momentos de crisis y no gritar, pegar o zarandear.
Otra causa importante nos viene dada por nuestra cultura. En la sociedad del aquí y del ahora, de las prisas y la competitividad, no hay tiempo que perder y eso significa que esperar a que nuestro hijos realicen sus actividades y descubrimientos  siguiendo sus propios tiempos para muchos padres resulta, casi, insoportable.

¿Qué podemos hacer para que la paciencia nos acompañe de un modo genuino y sostenible durante las exigencias diarias que demanda la crianza de los hijos?
Tenemos que comprender que los niños miran y viven la vida de forma diferente a nosotros. Tenemos que superar nuestras propias carencias infantiles para acompañar a nuestros hijos de forma respetuosa, ofreciéndoles Amor, protección, comprensión y un apego seguro.
Elena Mayorga

¿Cómo se cultiva la paciencia?
La paciencia, la serenidad se cultiva desde el Amor, desde el respeto, desde la comprensión, desde la aceptación de nuestro papel de padres, de nuestra adultez, superando nuestras propias carencias y reconociendo cuáles son las verdaderas prioridades de nuestras vidas.

¿De dónde sacamos la paciencia cuando sentimos que ya no nos queda ni un poquito?
En momentos críticos, en los que nos vemos desbordados, tenemos que pararnos, frenar y aprender a focalizar el problema. ¿Qué está pasando? ¿Por qué estamos reaccionando así? ¿Cómo podemos evitar que la tensión aumente?

¿Cómo reconducir las respuestas violentas hacia nuestros peques cuando nos sentimos desbordados?
En primer lugar tenemos que intentar no sentirnos heridos en nuestro ego por lo que esté ocurriendo. Nuestros hijos no quieren molestarnos, fastidiarnos o manipularnos, simplemente, están viviendo una situación con los recursos emocionales que poseen, que a menos edad, más reducidos son.
Nosotros debemos actuar como adultos, serenarnos, buscar técnicas y trucos personales para evitar utilizar la violencia con nuestros hijos.
Sabemos que resulta complejo, pero es posible.

Lee las demás entregas de este especial con entrevistas y puntos de vista sobre la paciencia en la crianza,   en los enlaces siguientes:

Twitter. @conocemimundo

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Cuando los niños no quieren saludar


He escrito en general sobre la importancia de informar, comunicar, acordar, con los niños de un modo respetuoso y empático,  en lugar de imponer y dar sistemáticamente órdenes. Se trata de un principio ético que debería orientar nuestra aproximación hacia los pequeños. En ese sentido, el tema de obligarlos a saludar no constituye una excepción. Forzar a un niño a saludar o  besar a los demás equivale a entrenarlo para someter su propio deseo y su propio cuerpo ante el deseo de otros. En este sentido coincido con los expertos de la conducta que establecen esta y otras prácticas autoritarias hacia los niños, como factor de riesgo ante el potencial abuso infantil en distintas gradaciones, incluido el abuso sexual. Sin darnos cuenta,  repitiendo sin cuestionar el orden autoritario en el cual hemos sido educados, en lugar de inculcar a nuestros hijos valores de respeto hacia la integridad de su cuerpo y sus propios deseos -aunque suene fuerte - terminamos por convertirnos en padres entregadores. 
 
Cabe aquí la indagación acerca de lo que nos induce a desoír a nuestro hijo o hija cuando le forzamos a saludar y besar a otras personas, ¿lo hacemos porque necesitamos dar la impresión de ser padres ejemplares que han sabido educar “correctamente”?, ¿nos preocupa más lo que el otro pueda pensar de nosotros que lo que nuestro propio hijo o hija siente o desea?,  ¿queremos que el niño responda ciegamente a nuestras expectativas sin considerar que posiblemente el pequeño sienta timidez o que probablemente en ese momento no esté de ánimo o tal vez esa persona no le inspira confianza?... Recordemos que los niños están menos intervenidos por los condicionamientos sociales y aún son capaces de registrar intuitivamente lo que les encaja o no. No perdamos de vista que los pequeños son honestos y espontáneos a la hora de expresar sus sentimientos. Cuando besan o saludan a alguien lo hacen de corazón a diferencia de los adultos quienes la mayoría de las veces lo hacemos por conveniencia o por obligación.
 
Vale la pena usar esos lentes especiales que yo llamo “del darse cuenta” y observar el mensaje encapsulado dentro de la orden que fuerza a un pequeño a saludar o besar a otros.  En primer lugar, como ya he aclarado, le enseñamos al niño que no tiene derecho a decidir sobre su cuerpo y que su deseo no es digno de respeto, que los mismos no les pertenecen, que debe supeditarlos a las demandas de quienes reconozca como superiores. Por otro lado, cuando juzgamos al niño de malo o mal educado por no saludar o besar a quien le indiquemos, el pequeño aprende que  para complacer, para ser amado y aprobado por sus padres, debe reprimir y ocultar sus sentimientos genuinos, es decir, les enseñamos a mentir y alejarse de sus propias emociones, a perder contacto con sus intuiciones y con su propia esencia.
 
Ciertamente como adultos responsables de nuestros chiquitines, queremos que desarrollen la capacidad  de ser gentiles y ser empáticos con las demás personas, lo cual es perfectamente válido y deseable.  Para ello existen formas respetuosas de orientar y educar a los pequeños. Pero forzar,  imponer o usar el amor y la aceptación como monedas de cambio según el niño haga o no lo que esperamos de él,  no es un camino ni consciente, ni respetuoso de socialización o educación. Tampoco constituye una forma coherente de inculcar el valor de la empatía y la cortesía que son los que se supone deberían dar sentido al hecho de saludar a los demás.
 
Para beneficio de nuestros pequeños es bueno que aclaremos conceptos: Una cosa es un niño obediente y sumiso, y otra muy distinta es un niño consciente, respetuoso y empático.
Twitter. @conocemimundo
Instagram: @conocemimundo

 

 

lunes, 3 de septiembre de 2012

Qué difícil es criar sin la tribu

 
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Estamos criando muy aislados. Papá y mamá dentro de las cuatro paredes de un hogar (en el mejor de los casos) cuando no es una madre sola a cargo de sus hijos. Hemos perdido de vista que para criar a un niño hace falta la tribu entera, como reza el dicho africano… Más o menos con estas palabras respondo a muchos padres y madres que piden orientación cuando se sienten colapsados. Progenitores que desean volcarse a la práctica de crianza respetuosa pero terminan desbordados por el bebé de cinco meses que pide constantemente brazos, al tiempo de que el chiquitín de dos años o el adolescente de catorce, reclaman de forma abundante y en intensidades distintas, presencia y atención.   Tomemos en cuenta que desde que nacen y durante el tránsito de la niñez y la adolescencia, los hijos recorren distintas etapas evolutivas con un raudal de necesidades (alimento, abrigo, techo, protección, conexión, cuerpo, brazos, mirada, escucha, contención, disponibilidad, comunicación, orientación, acompañamiento…) que resulta imposible prodigar a cabalidad cuando se encuentra a cargo sólo una madre -incluso junto al padre- sin la ayuda del resto de la familia o la comunidad.
Olvidamos que somos una especie diseñada para vivir en manada, en tribu, en sociedad. Si bien los humanos paulatinamente adquirimos capacidades para realizar algunas cosas por sí solos, no nacimos para estar solos. Sin la organización y apoyo del grupo no sobreviviríamos como especie. Somos interdependientes por definición. Necesitamos de la ayuda y la cooperación de los demás, del mismo modo en que los otros necesitan de nuestro apoyo y cooperación para subsistir.  El desempeño durante la crianza y cuidado de los niños no escapa a la esencia que nos define como animales sociales.  Por eso es prioritario que nos organicemos, que reintentemos y reinventemos la tribu  antiguamente conformada por la familia extendida (abuelos,  tíos,  vecinos, amigos) y que hemos perdido con el advenimiento de las sociedades urbanas actuales.  La necesidad de crear redes de apoyo entre y para padres y madres, con el propósito de acompañarnos y asistirnos mutuamente, es inminente. Una madre no debe quedarse sola. La crianza de los hijos entraña un reto que sin el apoyo necesario puede generar agotamiento, pérdida de la paciencia y otros detonantes de abuso, desamparo y distintas formas de violencia en el trato hacia los niños. Trascender el aislamiento en el que nos encontramos sumidas las familias de las sociedades modernas, es un desafío que debemos encarar para lograr la humanización de la crianza.
Aclaremos que retornar hacia la ”tribu” para distribuir la inmensa responsabilidad de la crianza,  supone  una mirada altruista, desinteresada y respetuosa por parte de los cooperantes en el cuidado de la manada de niños y adolescentes. Esto equivale a respetarnos y reconocer los límites frente al rol, responsabilidades, atribuciones y decisiones que sobre la educación de los hijos corresponde a cada uno de los progenitores. Recordemos que el propósito es distribuirnos las cargas. Ya bastante tenemos los padres con el afán de hacerlo bien, para que además tengamos que lidiar con la mirada crítica de los demás. El sentido de la tribu es nutrirse y apoyarse, no depredarse con señalamientos, presiones e imposiciones. De lo que se trata es de cerrar filas para proteger la calidad de la crianza. 

Berna Iskandar @conocemimundo

sábado, 1 de octubre de 2011

El rumor de las piedras




 

Estuve en la premier para la prensa y les digo que me sentí como cuando salgo de una peli extranjera de cine de autor. Todo venezolano que ame a su país y el buen cine, debe verla. Sólo les adelanto que nunca antes vi una película donde se reflejara tan claramente la estructura familiar matricentrada de nuestro país. No hay un tema más urgente en Venezuela que el que trata "El rumor de las piedras" y su director, Alejandro Bellame, logra hacerlo con una estética y un discurso que sabe alcanzarnos hasta conmover y comunicar lo esencial. 
Mi recomendación es que vayan a ver “El rumor de las piedras”. Déjense tomar por las emociones que provoque en ustedes. Luego abran espacio a la reflexión. Si somos capaces de abrir espacios a la reflexión, entonces nos acercaremos al cambio cultural  que es lo que más necesitamos los venezolanos en estos momentos para regenerar nuestro tejido social hoy desgarrado por la violencia. en infinitas dosis y expresiones.  
Gracias a Alejandro Bellame y a todo su equipo por este maravilloso trabajo y la magnífica oportunidad de conmovernos y movernos a la reflexión   a través del arte.
Excelente peli para hacer cine foros en nuestro país...

Enlaces relacionados:
Familia matricentrada y delincuente violento en Venezuela Entrevista a Alejandro Moreno Olmedo
El punto de partida es la crianza
A quiénes estamos dejando el cuidado de nuestros hijos
Papá no es prescindible
Venezuela buscará nominación a los Óscar con ''El rumor de las piedras''

jueves, 8 de septiembre de 2011

Masaje infantil: una herramienta para promover el apego y la crianza respetuosa


Nuestro propósito  es promover crianza respetuosa, subrayar la importancia del apego, el buen trato y el compromiso emocional con nuestros pequeños, es trabajar para que cada día, más familias venezolanas y del mundo hispanohablante que nos lee y nos escucha, se sumen a la crianza en cultura de paz. Hoy queremos presentarles una excelente herramienta que favorece el vínculo respetuoso, la comunicación afectiva y el buen trato de padres a hijos. El buen trato que todos nuestros pequeños y pequeñas se merecen y que hará que sean niños felices, amados y adultos no violentos, sanos, íntegros y libres... Se trata del Masaje Infantil. En Venezuela existe una ONG que se encarga de promoverlo, enseñarlo y llevarlo a todos los hogares, especialmente a aquellos de bajos recursos, contribuyendo así con una importante labor preventiva de violencia ejercida hacia niños y niñas desde sus propios hogares. Hoy tenemos el gusto de presentar el podcast con la entrevista a Verónica Guía, miembro de la Asociación Venezolana de Masaje Infantil  


Entérate  sobre las técnicas de masaje avaladas por la Asociación Internacional de Masaje Infantil, sus beneficios, cuándo y cómo debe practicarse, cuáles son los elementos o productos apropiados. Escúchalo en el podcast de esta emisión ampliada de Conoce Mi Mundo.
 
Pulsa el player y disfruta la entrevista




Enlaces relacionados:
Asociación Venezolana de Masaje Infantil  
International Association of Infant Massage
El Maravilloso Arte del Masaje al Bebé 

domingo, 7 de agosto de 2011

Herencias familiares

NO SÓLO LOS BIENES DE FORTUNA SON HEREDABLES, EXISTEN MALES QUE SE HEREDAN TRANSGENERACIONALMENTE

 TÚ PUEDES ROMPER LA CADENA


lunes, 8 de noviembre de 2010

El punto de partida es la crianza




Mientras más aprendo sobre crianza con apego, educación democrática, amorosa, respetuosa de los derechos de los niños, más me convenzo de que es la única vía posible hacia un mundo más amable, más sensato, menos violento. Cada vez me hago más consciente de la importancia capital de recibir y administrar educación emocional para lograr sociedades dignas, compasivas y altruistas. ¿Y cómo podría ser si no?. ¿Cómo sería posible que un niño pegado por un año o más el pecho de su madre, un niño escuchado, mirado, abrazado, sostenido, atendido, amparado y comprendido, en lugar de ser hostilizado, golpeado, desestimado en sus pedidos de necesidades legítimas de atención, se convierta en un delincuente o en un terrorista, llegada la adolescencia o la adultez? Es muy improbable crear una sociedad trastornada por la violencia, la depresión, las adicciones, la victimización, la delincuencia, incluso la devastación ambiental, cuando prodigamos amor y respeto a los niños y niñas, cuando criamos con conexión y apego… ¿De qué sirve la "productividad", lo "rentable" como signo de éxito, en un mundo lleno de violencia, desgarro, adicciones, destrucción, depredación?. Me parece que por allí debe comenzar el planteo, cuando cuestionamos la "falta de valores". ¿Queremos un mundo menos violento? Preguntémonos entonces ¿qué estamos priorizando en la escala del diario vivir?, ¿qué importancia estamos dando a la crianza, al compromiso emocional, la conexión abundante en tiempo y calidad con nuestros hijos?... El punto de partida es la crianza, sin duda.
  
El psicoanalista inglés, John Bowlby, uno de los pioneros en los estudios de la importancia del apego en la crianza escribió una vez: "La energía que el hombre y la mujer dedican a la producción de bienes materiales aparece cuantificada en todos nuestros índices económicos. Pero la energía que el hombre y la mujer dedican a la producción en sus propios hogares, de niños felices, sanos y seguros de sí mismos, no cuenta para nada en ninguna estadística. Hemos creado un mundo trastornado".

Para mí, está muy claro: el lugar y la práctica desde dónde todo se inicia y luego se derrama  hacia la sociedad, la comunidad, el país, el mundo... es el hogar y la crianza.  ¿Queremos un mundo con menos cárceles y hospitales,  un mundo donde el ser humano y la naturaleza convivan respetuosamente, un mundo más amable?, entonces, individuos, empresas, gobiernos, sociedad, comunidades, familias, debemos cerrar filas para proteger y favorecer la crianza en cultura de paz. No será una labor fácil. El cambio de paradigmas sociales nunca ha gozado de popularidad, al contrario, tiene demanda negativa, genera resistencia porque toca fibras sensibles y hace saltar resortes. Tampoco sus resultados pueden verse a corto plazo, sino en generaciones. Estamos hablando de una transformación profunda de mentalidad, de cultura y de sistema de vida. No es como soplar y hacer botellas, se requiere esfuerzo y ganas de hacerse conscientes en medio de un sistema que arrastra hacia la dirección contraria, hacia los mecanismos de evasión y huida.  Pero, de este cambio imprescindible -y esto no es retórica- dependerá que detengamos o no, nuestra propia declinación como especie.