"...hay que soñar en voz alta, hay que cantar hasta que el canto eche raíces, tronco, ramas, pájaros, astros..." Octavio Paz. El Cántaro Roto.

CRIANZA EN CULTURA DE PAZ

Conocer , comprender y respetar cada etapa evolutiva y necesidades legítimas de los niños y adolescentes. Reconectar con lo mejor de nosotros mismos. Transitar hacia el lindo horizonte de un mundo más humanizado.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Cambia tu respiración, cambia tu vida



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Actuamos básicamente desde niveles de estrés y no de calma. Por más que lo deseemos, es difícil llegar a un punto aceptable de relajación. El estilo de vida contemporánea conduce a  acumular y retener energía. Estamos rodeados de impactos sensoriales tales como la contaminación sónica, el impacto visual como la publicidad en las calles, la televisión, estar inmóviles frente al computador cargado de imágenes. Estamos en actividad mental permanente. Cuando permitimos que la mente nos monopolice también nos desconectamos de nuestra parte física, de nuestras raíces y simultáneamente de nuestros propios sentimientos.

¿Cómo es que llegamos hasta este estado, cómo es que una parte de nosotros usurpa tanto poder y aliena nuestro cuerpo y nuestro corazón? ¿Cómo podemos expulsar a este dictador interno y reacondicionar un sistema donde la conciencia esté a cargo para restituir el balance y la armonía? La respuesta a estas preguntas se reduce a una palabra: Respiración, y para entender este enfoque debemos regresar brevemente a la infancia. Cuando éramos recién nacidos, respirábamos profundamente y hasta el bajo vientre. Nuestro centro de emociones localizado en esta zona era constantemente masajeado, lo cual nos permitía mantenernos emocionalmente vivos y flexibles. Pero con el tiempo hemos aprendido a temerle a nuestros sentimientos, y controlando la manera en que respiramos, nos fuimos distanciando de ellos. Es así como nuestra respiración se volvió superficial y confinada hasta el pecho. Para asegurar la ruptura con los sentimientos profundos y totales, nos resguardamos en la mente. Adicionalmente, a través de una respiración superficial comenzamos a tomar el oxigeno – necesario para una existencia real y vital- de manera muy limitada y comenzamos a retener productos de desecho (dióxido de carbono) que deberían ser expulsados. Al retener el dióxido de carbono, cargamos demasiado ácido con lo cual, el  cuerpo se ve en la necesidad de   trabajar arduamente para eliminarlo hasta quedar exhausto.  Cuando atascamos el dióxido de carbono en los pulmones nos volvemos emocionalmente amargos. Por esa razón necesitamos respirar profundamente y exhalar más profundamente aún. Así lograremos vaciar la gran reserva de basura que está en los pulmones que permanecen atascados en una respiración superficial.

Respiración: círculo bipolar de acción y relajación
De acuerdo a la medicina china, la respiración es un circulo Yin – Yang . La inhalación va asociada al principio masculino de la acción, el movimiento, la agresividad, la preparación para la defensa. La exhalación se vincula al principio femenino de la quietud, la relajación, la entrega. Con cada inhalación renacemos, en cada exhalación morimos. La respiración es un ciclo de vida y muerte, de acción y relajación. En sociedades muy activas y agresivas como las occidentales donde estamos todo el tiempo haciendo mil cosas, y preparándonos para defendernos de amenazas (estres)  tendemos crónicamente a hacer énfasis en la inhalación, olvidándonos de exhalar completamente.  Es importante recobrar el equilibrio de este círculo bipolar energético que es la respiración, y la manera de lograrlo es haciendo énfasis en la exhalación para permitir que el aire circule y se renueve.

Para cambiar los patrones de respiración, es necesario observarla

Conviértete en testigo de tu respiración, hazte consciente cómo el ritmo varía según tu estado de ánimo. Cuando estamos tensos, angustiados, respiramos rápido y entrecortadamente. En esos momentos, si queremos lograr un estado más relajado, resulta de gran ayuda autoinducir nuestra respiración hacia un ritmo lento y profundo.

De cuando en cuando recuerda poner la atención en tu respiración y -sobre todo cuando tengas tensión- exhala todo el aire, soltando, dejando ir, liberándote. Si lo deseas puedes acompañar cada exhalación con exclamaciones de alivio, sintiendo como sueltas y te liberas de cargas y tensiones; sintiendo como te despojas completamente del aire sucio, recobrando tu equilibrio y disfrutando del alivio en la exhalación.



Fuente: Doctor Devapath Peters, Director of the Osho Breath Energy School International (Osho Diamond Breath)

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