"...hay que soñar en voz alta, hay que cantar hasta que el canto eche raíces, tronco, ramas, pájaros, astros..." Octavio Paz. El Cántaro Roto.

CRIANZA EN CULTURA DE PAZ

Conocer , comprender y respetar cada etapa evolutiva y necesidades legítimas de los niños y adolescentes. Reconectar con lo mejor de nosotros mismos. Transitar hacia el lindo horizonte de un mundo más humanizado.

miércoles, 15 de abril de 2015

Las crisis de celos con la llegada del segundo hijo





Con la llegada de un segundo hijo o hija es muy importante que nuestro peque mayor sienta el amor y la atención exclusiva de sus padres, y en especial de su madre. Hacerle ver y sentir a diario lo importante que es él o ella para nosotros, demostrar que estamos siempre deseando y que de hecho encontramos tiempo en exclusiva para estar y disfrutar juntos sin su hermanito o hermanita, es fundamental.

Algunos autores como la psicóloga infantojuvenil Yolanda González y el pediatra Carlos González, coinciden en  la importancia de diferenciar entre los celos que son naturales y los que no lo son. Explican que los celos entre hermanos, sobre todo pequeños, son naturales y responden a la necesidad instintiva de preservar el vínculo de apego seguro con los padres ante “un rival” que antes no existía. Carlos González usa el ejemplo de una pareja adulta, y nos pide que imaginemos cómo nos sentiríamos ante el escenario de  que un día llegara nuestro esposo o nuestra esposa a casa con una mujer u hombre más joven diciendo  que a partir de ese día tenemos que dormir en otra habitación para dejarle nuestra cama a ellos dos y que debemos compartir nuestros afectos y nuestra cosas con esa persona que acaba de llegar.  Bueno… más o menos así de intensa puede llegar a ser la experiencia subjetiva de un hijo ante la llegada del hermanito o de la hermanita…

En  lugar de reprimir las emociones de nuestro hijo o hija mayor o decirle cosas como "tienes que querer a tu hermanita o hermanito", es saludable validar y permitir sus expresiones de celos o disconformidad explicando que le entendemos y que está bien manifestar lo que necesite sin hacer daño al bebé.

Cuando el hermanito nace durante un período no mayor de tres años de diferencia, es importante mantener  la perspectiva de que nuestro primer hijo sigue siendo un bebé, aunque ahora lo veamos más grande comparado con su hermano o hermana recién nacido. Por tanto necesita ser tratado según requiere su momento evolutivo.  Al margen de la edad de los niños, no es saludable endilgar a los hermanos mayores  -por el hecho de serlo- responsabilidades  que no corresponden con su rol o con su edad.

En la medida en que la diferencia de edad entre nuestros peques es más corta, las posibilidades de las crisis de celos con la llegada del hermanito o hermanita suele aumentar. Mientras menos tiempo se lleven los hermanos quiere decir que el mayor aún no ha entrado en los tiempos del desprendimiento natural del puerperio, que comienza a darse a partir de los tres años, que además se encuentra en un momento evolutivo en el que necesita la interacción constante con su madre,  a lo que se suma la carencia de herramientas para gestionar sus emociones, con lo cual es más probable que sucedan crisis de celos. Sin embargo y al margen de la diferencia de edad entre nuestros hijos, mientras el amor circule a raudales dentro el circuito emocional de la familia,  y siempre que cada hermano o hermana se sienta único y amado de un modo especial por sus padres, se crearán las bases para establecer vínculos fraternos amorosos y sólidos.

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