"...hay que soñar en voz alta, hay que cantar hasta que el canto eche raíces, tronco, ramas, pájaros, astros..." Octavio Paz. El Cántaro Roto.

CRIANZA EN CULTURA DE PAZ

Conocer , comprender y respetar cada etapa evolutiva y necesidades legítimas de los niños y adolescentes. Reconectar con lo mejor de nosotros mismos. Transitar hacia el lindo horizonte de un mundo más humanizado.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Recupera tu sabiduría intuitiva y permite que tus hijos la mantengan


Desde la más tierna infancia vivimos un proceso de desconexión progresiva con nuestra esencia personal y sabiduría corporal. A este proceso lo hemos llamado "educación".   Cuando teníamos hambre nos decían que no era la hora de comer y cuando estábamos saciados, nos obligaban (se cree que los bebés tienen que comer cada tres horas y no a demanda, para crear hábitos) Había que dormir con o sin sueño, levantarse habiendo o no descansado. No podíamos sentir rabia ni expresar disconformidad, debíamos reprimir las emociones. Cuando teníamos ganas de orinar en medio de  una clase, la maestra decidía si era o no el momento de necesitar ir al baño. Eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca… nos repetían, inhibiendo la autoconfianza y la acción de dominio sobre nuestro cuerpo, nuestros deseos, nuestras necesidades, menoscabando nuestro autoconocimiento.   


Sistemáticamente nos vimos forzados a acallar el cuerpo, a desoír nuestra sabiduría corporal, emocional, a desconectar con nuestro sentido común, nuestra intuición y progresivamente perdimos noción de aquello que nos encaja o no. Nos volvimos dependientes de una orden, un dictamen, una opinión exterior, generadas por alguien más fuerte, con todo el poder de garantizarnos o no la sobrevivencia, alguien que nos hacia temer, que nos hacia mirar de abajo hacia arriba (mamá, papá, maestros, cuidadores ...)  Y nos constituimos en adultos perdidos de sí mismos, siempre dependiendo de un otro que nos diga qué hacer, qué sentir, cómo actuar, distanciados como estamos de nuestra sabiduría interior.

Ahora nos toca el trabajo de regresar hacia la escucha del tan preciado tesoro que traíamos de nacimiento y que perdimos en el camino. Lograrlo comienza por atrevernos a indagar hasta reconocer conscientemente nuestra historia personal infantil desplegada sobre un modelo insano de crianza, basado en el binomio dominio-sumisión, ejercido mediante la represión y el adiestramiento. Si queremos cambiar la historia de nuestros hijos, si decidimos ajustar el rumbo de las nuevas generaciones mediante crianzas conscientes que permitan mantener el eje con el sí mismo, necesitamos comenzar por hacernos conscientes de  las interferencias que hoy provocamos  fruto de la repetición automática de dichos patrones.


Berna Iskandar
@conocemimundo



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