"...hay que soñar en voz alta, hay que cantar hasta que el canto eche raíces, tronco, ramas, pájaros, astros..." Octavio Paz. El Cántaro Roto.

CRIANZA EN CULTURA DE PAZ

Conocer , comprender y respetar cada etapa evolutiva y necesidades legítimas de los niños y adolescentes. Reconectar con lo mejor de nosotros mismos. Transitar hacia el lindo horizonte de un mundo más humanizado.

martes, 25 de julio de 2017

Taller Crianza Respetuosa Edición Online Internacional

 Taller Crianza Respetuosa Online INTERNACIONAL
Para residentes en el exterior de Venezuela
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Berna Iskandar

La guía de este taller es Berna Iskandar, autora de Conoce mi Mundo, periodista, madre, blogger, divulgadora de temas de crianza, paternidad, maternidad y derechos de infancia y adolescencia enmarcados en la prevención y el desarrollo humano sustentable. Primer premio concurso de bloggers 2013 sobre Desarrollo Infantil, otorgado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) Conductora y productora del programa Conoce Mi Mundo en la Emisora Cultural de Caracas, único en los medios venezolanos enteramente dedicado a promover crianza en cultura de paz, desde el 2006.

La dinámica

Experiencia de aprendizaje online, con 8 horas de sesiones en vivo, divididas en 4 encuentros. Entre clases: trabajo de lectura y apropiación de contenidos por parte de los participantes. Tendrás materiales adicionales a ser comentados y gozarás de un video extra para estrategias de autorregulación e higiene emocional del cuidador. Atención semipersonalizada. Grupo pequeño (máximo 10 personas).

Agenda

Sesión 1 Apertura. Las etapas en el proceso evolutivo y sus distintas necesidades
Sesión 2  Modelos de crianza. Comunicación activa. Limites y Disciplina no punitiva
Sesión 3 Autorregulación (control de esfínteres, sueño infantil, y otras funciones biológicas y psicológicas). Apego seguro
Sesión 4 Crianza. Violencia sutiles y concretas registrar prevenir sanar – Conclusiones
Sesión 5 Gestión del estrés e higiene emocional de cuidador
HORARIO SESIONES EN VIVO
20:00 hrs Madrid
14:00 hrs Miami  
13:00 hrs Bogotá, Lima, Quito, Ciudad de México, Ciudad de Panamá
15:00 hrs Santiago de Chile, Buenos Aires.

Porque los niños son el tesoro de la nación

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jueves, 13 de julio de 2017

Modelos de crianza ¿dónde te ubicas y hacia dónde quieres orientarte?


Históricamente el estudio de los modelos de crianza o de estilos parentales, así como su impacto en el desarrollo de los niños y por añadidura en la sociedad, ha supuesto un tema de interés para las ciencias humanas. 

Comencemos por decir que coexisten tantas formas de criar como familias hay en el mundo. No hay un modelo puro, siempre existirán los matices que definen la particularidad de cada vínculo o dinámica familiar, pero en general, para efectos pedagógicos, esquematizaremos hablando de tres estilos paradigmáticos. 

El modelo tradicional mayoritario que orienta a los terrícolas desde hace más de cinco mil años, al margen de la  época, religión, raza o lugar del planeta donde habitemos es el autoritario. Un modelo adultocentrista, basado en el adiestramiento y la obediencia. El orden normativo,  las rutinas y horarios, los ritmos vitales, las costumbres, expectativas, incluso el diseño del espacio, etc.,  se rigen según las prioridades, comodidad y necesidades adultas. Se organiza sobre el binomio dominio-sumisión del fuerte sobre el débil. El niño como eslabón más débil de la cadena se convierte en depositario de las mayores cuotas de imposición y dominio ejercida por los adultos, sean hombres o mujeres. En el modelo tradicional autoritario se parte del principio de que el niño no sabe nada, los padres o adultos responsables lo saben todo y el niño debe plegarse al mandato adulto. La consigna es obedecer sin protestar. La autoridad se impone a través del miedo, usando recursos punitivos como amenazas,  castigos y recompensas... El resultado son seres humanos adiestrados, resentidos, sumisos o violentos, personas alejadas del contacto con su sí mismo,  que no saben autorregularse.  Individuos que aprendieron solo a responder a los estímulos externos (te quiero si haces lo que te digo, te expulso de mi territorio emocional, te provoco dolor o te retiro mi aprobación y mi amor, si no lo haces). Que cumplen  con el deber solo si obtienen recompensas o que solo respetan las leyes cuando hay una amenaza inminente de castigo.  El sentido común, la iniciativa de responsabilidad, la creatividad y pensamiento crítico son cercenados en distintos grados y formas.   
El modelo que se ubica en el extremo contrario del autoritario y que yo llamo anárquico, es aquel donde hay ausencia casi absoluta de límites o de marcos de referencia para acompañar, orientar y contener a los niños durante el proceso de socialización. Se establece probablemente como  respuesta reactiva de personas, que a partir de sus propias experiencias infantiles desarrolladas en crianzas muy represivas, al devenir padres o madres, oscilan hasta el polo opuesto. El resultado de este modelo parental pueden ser niños sin marcos sólidos de referencia, ni sostén ni estructura, lo cual genera sensación de abandono,  caos, inseguridad y miedo, lo cual supone maltrato por negligencia.

El modelo que se ubica entre ambos extremos, proponiendo el camino del equilibrio, es el democrático, basado en la horizontalidad, la empatía.  Invita a ponernos a la altura emocional y física del niño para comprenderlo y acompañarlo desde dicha comprensión en lugar de juzgar y someter a las criaturas. El propósito ético de la educación desde la mirada democrática. es elevar la consciencia, no condicionar a seres humanos con métodos de entrenamiento canino para encajar en determinados parámetros impuestos unilateralmente por el criterio adulto. Sí que existe el ejercicio de autoridad, porque los progenitores tienen la experiencia, la madurez y la responsabilidad de corregular durante su proceso de socialización de sus hijos.  Pero en este caso la autoridad no se impone,  se gana. El niño otorga la autoridad cuando los progenitores demuestran  que lo respetan, que saben de lo que hablan, que lo escuchan, cuando dan un buen ejemplo, cuando piden cosas razonables,  estableciendo un vínculo robusto y ganando su confianza. Los adultos acompañan a incorporar  los límites y las normas, reconociendo la integridad como persona del niño, sin violentar sus ritmos madurativos,  respetando sus derechos humanos.   

Reflexionar, hacernos preguntas sobre la orientación ética de la crianza que queremos brindar a nuestros hijos, así como comprometernos y prepararnos para elegir conscientemente caminos orientados por una ética coherente con los Derechos Humanos, que nutra relaciones de paridad, más saludables, comporta una enorme responsabilidad. Continuar respondiendo por inercia o tomar decisiones conscientes e informadas es nuestra elección.


Berna Iskandar @conocemimundo



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viernes, 19 de mayo de 2017

Crianza libre de castigos: En lugar de ordenar, estimula el deseo del niño a cooperar



Cuando un niño está pasándola bien haciendo lo que le gusta, y le decimos o le ordenamos desde la cocina o desde otra habitación que interrumpa su actividad para que cumpla con una obligación como ir a bañarse, a comer, a hacer las tareas, etc., es muy probable que no responda de buena gana o no sienta el deseo de cooperar. A nadie le agrada que le interrumpan cuando la está pasando bien y menos con una orden ¿cierto? 

En esos casos es más efectivo acercarnos, empatizar con el niño y comunicarle el evento por venir. Con niños menores de 3 a 4 años podemos usar el juego, la imaginación, la distracción y otros recursos creativos para redirigir su atención e interés hacia la tarea que toque realizar.

Con niños a partir de los 3 años, pero sobre todo en torno a los 4 a 5 años, podemos  además negociar y establecer un acuerdo sobre el tiempo que necesite para terminar con la actividad que están realizando (juego, pintar, ver la tele…) y pasar a la siguiente.

Si en lugar de orientarnos por el viejo vicio de intervenir con posturas educativas arrogantes, nos habituamos a comunicar  mediante un tono cercano y cómplice, si lo hacemos de forma clara, firme y coherente, si los niños se sienten escuchados, respetados, si perciben un clima que les genera confianza, si lo hacemos cuando no están cansados, con sueño o con hambre (recuerda anticiparte evitando llegar a ese momento) lo cual predispone a la alteración emocional de las criaturas impidiendo la comunicación activa… es muy probable que los pequeños respondan y acepten con naturalidad el diálogo y los acuerdos.


Es preciso aclarar algunos tópicos importantes sobre este tema. Los acuerdos no son instrucciones u órdenes, son negociaciones donde cada uno está dispuesto a ceder algo para llegar a un lugar común de ganancia mutua. A menudo los padres creemos que negociamos cuando en realidad estamos imponiendo o usando recursos punitivos: "Si quieres ir al parque, primero haces la tarea", “si quieres comer galletas, primero debes bañarte"... Esto no es negociación, es imposición mediante castigos y recompensas, es decir, usando el chantaje.

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Por otra parte a los niños les toma tiempo interiorizar los acuerdos. Y no porque intencionalmente se nieguen a mantenerlos, sino porque debido a su inmadurez evolutiva los regula el principio del placer (leer mi post: los niños pequeños están en el placer)  Para integrar hasta donde sus posibilidades  madurativas lo permiten la responsabilidad que implica mantener un acuerdo apropiado y viable para su edad, necesitan tiempo, repetición, coherencia y paciencia.  Tengamos presente la importancia de hacer recordatorios amables una vez establecido el acuerdo. A los niños  les cuesta centrarse en un objetivo distinto al que sus mentes diseñadas para imaginar y jugar, les orienta.  Como aclaramos antes, puede ocurrir que el niño se encuentre  cansado, con hambre, alterado por exceso de consumo de azúcar, exposición a pantallas… lo cual provoca que se desborden las emociones y resulte inútil intentar que convenga o cumpla un acuerdo en ese momento. Recordemos que son niños, no podemos esperar que se comporten como adultos. Ya crecerán y alcanzarán la madurez racional necesaria para adaptarse mejor a las pautas adultas.

Muchos padres esperando resultados instantáneos, se impacientan al usar estrategias no punitivas para lograr que sus hijos cooperen, y terminan recayendo o validando las viejas estrategias basadas en la imposición, la obediencia y el adiestramiento. Llevamos tan integrados los propios automatismos educativos que no vemos el modo en que cotidianamente estos interfieren en la interacción con los pequeños a nuestro cargo dinamitando el establecimiento progresivo de un vínculo basado en la confianza y la comunicación activa con ellos. Es necesario repensar el objetivo de la educación  que desde la orientación ética del modelo democrático es elevar la consciencia del ser humano, y no robotizar o condicionar a través de métodos de entrenamiento canino. Esto toma tiempo, exige paciencia y compromiso emocional. Educar sin violencia, orientados por valores democráticos, exige robustecer nuestros propios recursos emocionales tales como la empatía,  la confianza en los niños y su capacidad de alcanzar los hitos madurativos biológicos, psicológicos y sociales, oportunamente, cada uno a su propio ritmo. Practicar la auto observación es fundamental para que nuestro propósito de educar sin castigos, sin condicionar con el miedo mediante gritos, amenazas, o usando chantajes como premios y recompensas, resulte sostenible.


Fuente Yolanda González Vara, Educar sin miedo a escuchar






jueves, 18 de mayo de 2017

¿Por qué a los niños les cuesta enfocarse en un objetivo?

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Cuántas veces escucho a mamás, papás y adultos en general quejándose de que los niños dan muchas vueltas, se distraen, tardan un montón cuando les piden que coman, se alisten para salir, se vistan, lleven su abrigo, lonchera, mochila, es decir, se enfoquen en un objetivo. "Cada día lo mismo, se lo tengo que repetir cien veces y no hace caso, siempre está como en otro planeta hasta que le grito, porque sino, llegamos tarde"... cuentan algunos progenitores. Y es que como explica la doctora Alison Gopnik, autora de El filósofo en pañales, niños y adultos somos dos formas diferentes de Homo sapiens. Ambos "tenemos mentes, cerebros y formas de consciencia muy diferentes aunque igual de complejas y poderosas".

La infancia es un prolongado período de inmadurez que hace al ser humano muy dependiente de sus adultos cuidadores y que está íntimamente relacionado con nuestra capacidad humana de cambiar. La imaginación y el aprendizaje se relacionan y tienen muchas ventajas porque son funciones que   permite a los seres humanos  adaptarnos a entornos más variados que cualquier otra especie. Además de transformarlos como ningún animal puede hacerlo. Esta capacidad se desarrolla durante la infancia cuando el cerebro está configurado para que la exploración y la imaginación sean protagónicas. Esta es la razón por la cual a los niños les cuesta mucho más enfocarse en un objetivo. Enfocarse es trabajo diseñado para el cerebro adulto ya maduro después de haber establecido el aprendizaje que le permitirá gestionar la capacidad de exploración y transformación establecidas a lo largo de la infancia. Gopnik explica que allí radica la razón por la que el juego constituye el rasgo distintivo de la infancia siendo la manifestación viva e invisible de la imaginación y el aprendizaje en funcionamiento. "La inutilidad paradójicamente útil de la inmadurez".

Para usar la imaginación hay que disponer de tiempo y los niños están muy ocupados imaginando. Tal vez por esa razón los adultos deberíamos aceptar la necesidad de hacer amables recordatorios para sacarlos de su trabajo más importante y mantenerlos temporalmente enfocados en lo que les exigimos cada día.





lunes, 15 de mayo de 2017

Juegos de inversión de poder


Esta es una fotografía de una serie de capturas de imágenes en momentos de informalidad durante la gestión del expresidente Obama. Puede verse a un pequeño con el disfraz de hombre araña atacando al presidente y a este entregándose de manera juguetona ante el "poder del superhéroe". 

Los juegos de inversión de poder con los niños pequeños en edades en las que su más potente orientación madurativa les impele a medirse en experiencias de autonomía, de afirmación de su individualidad y de su autodeterminación, son excelentes válvulas de escape para al exceso de impotencia causado por la represión constante de un orden adultocentrista. Si el presidente de los Estados Unidos fue capaz de rendirse frente a la determinación de un pequeño que "juega" a controlar la situación, ¿porque no los padres? 

Los niños, en la medida en que descubren y despliegan su autonomía, necesitan sentir que tienen el control. Algo bastante complicado de lograr en un mundo donde constantemente se les imponen las pautas. Juegos de inversión de poder tales como dejarlos escapar cuando les vamos a cambiar el pañal, o rendirnos de forma juguetona ante una situación inocua en la que El Niño reta para demostrar su autonomía, hacer que caemos diciéndoles, ¡ay, me tumbaste! cuando nos tocan , etc., permiten que se libere el estrés y la frustración por el exceso de control sobre las criaturas previniendo así explosiones emocionales propias de la edad y conflictos.





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