"...hay que soñar en voz alta, hay que cantar hasta que el canto eche raíces, tronco, ramas, pájaros, astros..." Octavio Paz. El Cántaro Roto.

CRIANZA EN CULTURA DE PAZ

Conocer , comprender y respetar cada etapa evolutiva y necesidades legítimas de los niños y adolescentes. Reconectar con lo mejor de nosotros mismos. Transitar hacia el lindo horizonte de un mundo más humanizado.

martes, 7 de febrero de 2017

Los quilates del puerperio


El puerperio o posparto abre un portal natural para que afloren el amor y la consolidación del vínculo con nuestras crías, pero también el portal natural para que afloren las sombras.
El niño real en nuestro regazo actualiza memorias inconscientes del amor, el abuso o desamparo recibidos en la propia infancia. Muchas mujeres lo viven como una experiencia en la que sienten que enloquecen. Incluso psicosis, según sean las improntas primarias de una madre, pueden ponerse de manifiesto con toda su crudeza en el puerperio.
Para las madres y por el bien de nuestros hijos e hijas, sería una bendición aprovechar esta crisis como oportunidad de oro para reconocer sus causas y "sanar". Es una pena, un crimen ecológico, desaprovechar los quilates del invaluable puerperio como hito de transformación profunda, de muerte y renacimiento de estados de consciencia...
Lamentablemente ocurre con demasiada frecuencia: las mujeres puérperas huimos desesperadamente buscando refugio en el trabajo, en el reconocimiento social o publicando libros sobre la propia experiencia de "madre arrepentida"... Para eso hay tiempo, motivación, disposición emocional y energía. Para estar con nuestros bebés en brazos no. Porque duele demasiado.
Nos aislamos de la fusión emocional con nuestras crías, desconectamos la sensibilidad con ellas porque conectar duele. Entonces bloqueamos la disposición para prodigar los pedidos de amparo, cuerpo, calor, leche, mirada de nuestras crías, las expulsamos del hábitat natural de nuestro cuerpo, del universo de confort y seguridad, su paraíso. Las lanzamos al infierno de soledad y miedo heredándoles nuestra herida primal, sismo original de interminables y devastadoras réplicas...
Si pudiéramos dimensionar la oportunidad única y potente del puerperio para liberarnos de la inconsciente carrera de relevo transgeneracional orientada indefectiblemente a la propia declinación como especie, encontraríamos y disfrutaríamos del inmenso valor en el
ejercicio de la maternidad conectada, la maternidad consciente.

Berna Iskandar @conocemimundo


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