"...hay que soñar en voz alta, hay que cantar hasta que el canto eche raíces, tronco, ramas, pájaros, astros..." Octavio Paz. El Cántaro Roto.

CRIANZA EN CULTURA DE PAZ

Conocer , comprender y respetar cada etapa evolutiva y necesidades legítimas de los niños y adolescentes. Reconectar con lo mejor de nosotros mismos. Transitar hacia el lindo horizonte de un mundo más humanizado.

miércoles, 8 de enero de 2014

Nacimientos y celebraciones ¿son respetuosas nuestras costumbres?




 

Los primeros momentos de encuentro entre madre y bebé recién nacido  son cruciales para el desarrollo de una crianza de apego, respetuosa y consciente. El evento específico del nacimiento y las horas y días posteriores donde por primera vez mamá y bebé se encuentran para reconocerse, es un período delicado como una flor recién abierta que hay que cuidar y proteger para que surja en su máximo esplendor el vínculo de apego temprano.

Conviene preguntarnos  ¿qué necesitan realmente una madre reciente y su bebé? ¿Nuestras costumbres,  tradiciones, el modo en que “celebramos”  o acompañamos los nacimientos de nuestros pequeños, a sus madres y padres en las clínicas, los hospitales, en sus casas… son respetuosos con esas necesidades? ¿favorecen o dificultan el encuentro entre mamá y bebé?

Según sea el país con sus particulares características culturales, existen determinadas costumbres o tradiciones alrededor de los nacimientos. Sin embargo al margen de dichas costumbres, como seres humanos, primates, mamíferos, altriciales que somos, respondemos a un diseño filogenético que determina las necesidades del recién nacido y de la madre reciente. Es este diseño filogenético o biológico  el que debería determinar nuestras costumbres y tradiciones.  Sin embargo lo que ocurre con frecuencia es que la civilización o  cultura violenta el mandato de nuestra propia naturaleza.

Cuando nace,  un bebé abandona el hábitat perfecto donde las necesidades de nutrición, calor, consuelo y confort eran cubiertas de inmediato y continuamente,   para salir a un mundo en el que debe comenzar a respirar y adaptarse al medio aéreo, iluminado, ruidoso, después de haber pasado alrededor de nueve meses con la temperatura,  iluminación y sonidos suaves  y regulados por el medio acuoso del vientre materno.  La madre, sea por parto o cesárea, rompe su cuerpo para dar salida a un nuevo ser.  Experimenta cambios hormonales significativos que la alteran psíquicamente para establecer conexión con su cría cuya sobrevivencia debe asegurar. Para que estos procesos biológicos y psicológicos fluyan y garanticen el mejor bien de la díada, madre y bebé recién nacido, necesitan mucha intimidad, silencio y apoyo del entorno, necesitan olerse, reconocerse y vincularse. La madre reciente necesita recuperarse de los estragos del parto o la cesárea y en paralelo  tener a su bebé cerca, sobre su regazo, el mayor tiempo posible, para darle seguridad, consolidar el vínculo, sin interferencias y con el apoyo respetuoso de un entorno lo más íntimo y cercano posible.

Las visitas y celebraciones sociales en momentos posteriores al nacimiento, constituyen interferencias graves que entorpecen estos procesos y en consecuencia la consolidación del vínculo mamá-bebé. Los adultos que celebran nacimientos con fiestas bulliciosas, con brindis, cargando a la criatura, tomándole fotos, etc., se autocomplacen sin priorizar las necesidades del bebé en un lapso crucial que define aspectos neurálgicos de su salud física y emocional presente y futura. En resumen, muchas costumbres y prácticas sociales alrededor de los nacimientos, son depredadoras del bienestar de la díada madre - hijo.

Otra cosa que es común y muy invasiva para la consolidación del vínculo entre una madre reciente y su bebé, así como para el despliegue de la confianza en su capacidad de maternar, consiste en decirle  a la madre lo que debe o  no debe hacer o cómo debe hacerlo,  en lugar de proteger las condiciones para que conecte y confíe en su instinto a flor de piel que en todo momento le indicará sabiamente lo que su bebé necesita (llevarlo en brazos, pegarlo a la teta, etc.).

Si realmente queremos ayudar a una madre reciente, preguntémosle qué necesita de nosotros: comida hecha y congelada que se pueda guardar y servir sin mayor complicación durante un lapso crítico de tiempo, ayudar con el cuidado de hijos mayores, descargarla de labores domésticas, un masaje en los pies o la espalda,  escuchar sus inquietudes y miedos sin juzgar, prestar cualquier otra ayuda que le permita estar tranquila y dedicada a su bebé…

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Email: conocemimundo@gmail.com  

Twitter. @conocemimundo


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