CRIANZA EN CULTURA DE PAZ

Conocer , comprender y respetar cada etapa evolutiva y necesidades legítimas de los niños y adolescentes. Reconectar con lo mejor de nosotros mismos. Transitar hacia el lindo horizonte de un mundo más humanizado.

miércoles, 29 de enero de 2014

Lo que no se dice sobre la silla de pensar o tiempo fuera






Cada vez que me preguntan si estoy de acuerdo con recursos conductistas como la silla de pensar, tiempo fuera, carteleras de puntos, el «un, dos, tres»…   para lograr que los niños modifiquen su comportamiento, respondo categóricamente que no apruebo sistemas de entrenamiento canino para educar a nuestros pequeños.

El tiempo fuera, time-out, silla de pensar, entre otros nombres con que se acuña la práctica de aislar a los niños durante un lapso de tiempo determinado que se establece y va aumentando según sea la edad o la falta, para detener una conducta no deseada, es una forma de castigo psicológico, vivido por el niño como una experiencia humillante y aterradora, frecuentemente aplicado tanto en el hogar como en la escuela.  No importan las variantes ni los eufemismos (consecuencias naturales, período de inactividad, tiempo de reflexión o renovación) que usemos los adultos para construir una apariencia benigna sobre esta forma de tortura psicológica. La realidad es que el tiempo fuera es un método de cimiento autoritario y punitivo, con lo cual, provoca consecuencias perjudiciales en los pequeños.

¿Qué hay tras la aparente inocuidad del tiempo fuera o silla de pensar?

Como todo castigo psicológico, aunque se logre detener la conducta no deseada al momento de aplicarlo, no se atiende la causa que la provoca, de manera que  el comportamiento aflorará de nuevo, más temprano que tarde, multiplicado y empeorado.  Luego, por decir lo menos,  echamos al mundo seres humanos que respetan la luz roja del semáforo cuando no hay un policía y no porque han comprendido la importancia de respetar dicha norma. Por tanto, apenas encuentren la posibilidad de burlarla sin que haya sanciones, lo harán. Es decir, no ayudamos a desarrollar empatía, valores, conciencia despierta, sentido de pertenencia familiar y social, deseo genuino de cooperar

Según la experiencia del niño, el tiempo fuera implica su expulsión tanto del territorio físico como afectivo del adulto cuidador o figura principal de apego. El miedo al abandono infundido tras la amenaza de retirar nuestro amor, comunicación, aprobación, es el mecanismo que opera para provocar la interrupción de la conducta no deseada en el niño o niña. Decirle a un niño o niña que lo amamos pero que lo ignoraremos temporalmente expulsándolo de nuestro territorio físico, afectivo, cerrándole nuestro  escucha al mandarlo a la silla de pensar o aislarlo en su habitación hasta que aprenda a comportarse, es exactamente lo mismo que decirle te pego porque te quiero o por tu propio bien.  Así transmitimos el mensaje de que cualquier persona, especialmente aquella en la que más confíe o ame, puede amenazarle, manipular sus emociones y abusar de su integridad para obtener lo que espera de él o de ella.

Con la silla de pensar o tiempo fuera, censuramos la expresión de las emociones del niño, ignorándolo y aislándolo, provocando  que se solapen las causas que generan la conducta no deseada. Condicionamos al niño  a suprimir o bloquear sus sentimientos y a perder la confianza de expresarlos ante sus cuidadores. De esta manera perdemos la oportunidad valiosa de detectar heridas emocionales o necesidades legítimas no atendidas para ayudar a resolverlas.

El tiempo fuera o silla de pensar transmite al niño la enseñanza de que será aislado e ignorado cuando no se pliegue a nuestros deseos, y que es digno de amor sólo si hace lo que esperamos de él.

En lugar de ofrecer a nuestros pequeños herramientas de resolución de conflictos empáticas, inteligentes y respetuosas, el tiempo fuera enseña que los conflictos se resuelven imponiendo, expulsando  y  cerrando  la comunicación.

Dentro de una organización familiar o escolar democrática, no podría incorporarse esta clase de métodos de modificación de conducta, porque los mismos, por definición, son punitivos y autoritarios, de manera que para funcionar requieren sustentarse sobre organizaciones que posibilitan el abuso de poder, la imposición y la sumisión.

Aunque intenten hacernos ver la silla de pensar o el tiempo fuera como un recurso aceptable para sustituir el castigo físico en aras de educar niños obedientes sin maltratar, la verdad es que se trata de un método punitivo, autoritario, aterrador y humillante para el pequeño. Por tanto se constituye en un vehículo de transmisión de valores violentos.

Para beneficio de la humanidad conviene recordar  que, una cosa es un niño obediente y sumiso, y otra muy distinta un niño consciente, respetuoso y empático.

La vida es cambio constante. O buscamos nuevos referentes para educar y criar a nuestros niños y niñas,  o corremos el riesgo de quedarnos atascados en esquemas perjudiciales y vencidos.

Enlaces relacionados

Sobre el peliagudo tema de los límites y la disciplina
¿Por qué los niños se “portan mal”?
Está bien equivocarse
Las desventajas del tiempo fuera por Aletha Solter

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martes, 14 de enero de 2014

Una madre siempre sabe

Autor: Dementi Shmarinov (1907-1999)
Fecha: 1957 Tomada del blog http://el-arte-de-ser-madre.blogspot.com/
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Una madre siempre sabe lo que su hijo necesita. Una madre sí que sabe qué es lo correcto para su hijo cuando permite  que su instinto y su corazón actúen al margen de los mandatos de la puericultura autoritaria imperante, organizada principalmente para satisfacer la comodidad del adulto.  Una madre sabría  responder intuitivamente a los pedidos de su hijo o hija, de no encontrarse presa tras los condicionamientos de una pedagogía anacrónica presente a lo largo y ancho del planeta, que veta todo intento de ponerse en el lugar del niño, que censura todo esfuerzo por empatizar, comprender sus necesidades legítimas para satisfacerlas de un modo inmediato, altruista, desinteresado.

Tengo la convicción de  que ninguna madre con el permiso suficiente para mantenerse conectada con su instinto, podría sentirse tranquila
si dejara a un hijo llorando en la cuna o pasando miedo en solitario dentro de su habitación, para que "no se malcríe" o aprenda a tolerar frustraciones, como pretende establecer la conseja popular. Tengo la convicción de que una madre conectada con su instinto sería capaz de sacar todo su poder para defender a su cría de tales opiniones predadoras.

Es inconmensurable el daño que, muchas veces con buenas intenciones, causan profesionales de salud,  familiares, sociedad, empujando constantemente  a las mamás en dirección contraria a las pulsiones  naturales de apegarse a sus crías y responder a sus pedidos de consuelo, presencia, nutrición afectiva. Puedo dar fe de ello. Casi a diario recibo inquietudes de nuevas mamás confundidas, divididas entre el llamado que su instinto reclama y las voces de familiares, de pediatras y opinólogos diciendo: no cargues tanto a ese muchacho que lo vas a mal acostumbrar; déjalo que llore para que aprenda a quedarse sólo; para qué le das pecho si eso te cansa demasiado y no lo llena, complétale con tetero; no seas permisiva, dale una nalgada para que aprenda a  respetar los límites”…  Duele aún más ver cuando una madre pierde la batalla y entrega a sus hijos haciéndolos presas de un orden  social patológico basado en creencias absurdas, cuestionables. Madres aturdidas por el abrumador parloteo  que impide escuchar, valorar, respetar al sabio llamado del instinto.

Yo también tengo un sueño. Ojalá llegue el día en que el instinto materno sea resignificado y respetado por todos, hombres y mujeres, desde la conciencia que comporta este sagrado e invalorable regalo de la naturaleza para la creación de la vida y la preservación de nuestra especie en perfecta armonía con su entorno. Espero que ese día no esté muy lejos.
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miércoles, 8 de enero de 2014

Nacimientos y celebraciones ¿son respetuosas nuestras costumbres?




 

Los primeros momentos de encuentro entre madre y bebé recién nacido  son cruciales para el desarrollo de una crianza de apego, respetuosa y consciente. El evento específico del nacimiento y las horas y días posteriores donde por primera vez mamá y bebé se encuentran para reconocerse, es un período delicado como una flor recién abierta que hay que cuidar y proteger para que surja en su máximo esplendor el vínculo de apego temprano.

Conviene preguntarnos  ¿qué necesitan realmente una madre reciente y su bebé? ¿Nuestras costumbres,  tradiciones, el modo en que “celebramos”  o acompañamos los nacimientos de nuestros pequeños, a sus madres y padres en las clínicas, los hospitales, en sus casas… son respetuosos con esas necesidades? ¿favorecen o dificultan el encuentro entre mamá y bebé?

Según sea el país con sus particulares características culturales, existen determinadas costumbres o tradiciones alrededor de los nacimientos. Sin embargo al margen de dichas costumbres, como seres humanos, primates, mamíferos, altriciales que somos, respondemos a un diseño filogenético que determina las necesidades del recién nacido y de la madre reciente. Es este diseño filogenético o biológico  el que debería determinar nuestras costumbres y tradiciones.  Sin embargo lo que ocurre con frecuencia es que la civilización o  cultura violenta el mandato de nuestra propia naturaleza.

Cuando nace,  un bebé abandona el hábitat perfecto donde las necesidades de nutrición, calor, consuelo y confort eran cubiertas de inmediato y continuamente,   para salir a un mundo en el que debe comenzar a respirar y adaptarse al medio aéreo, iluminado, ruidoso, después de haber pasado alrededor de nueve meses con la temperatura,  iluminación y sonidos suaves  y regulados por el medio acuoso del vientre materno.  La madre, sea por parto o cesárea, rompe su cuerpo para dar salida a un nuevo ser.  Experimenta cambios hormonales significativos que la alteran psíquicamente para establecer conexión con su cría cuya sobrevivencia debe asegurar. Para que estos procesos biológicos y psicológicos fluyan y garanticen el mejor bien de la díada, madre y bebé recién nacido, necesitan mucha intimidad, silencio y apoyo del entorno, necesitan olerse, reconocerse y vincularse. La madre reciente necesita recuperarse de los estragos del parto o la cesárea y en paralelo  tener a su bebé cerca, sobre su regazo, el mayor tiempo posible, para darle seguridad, consolidar el vínculo, sin interferencias y con el apoyo respetuoso de un entorno lo más íntimo y cercano posible.

Las visitas y celebraciones sociales en momentos posteriores al nacimiento, constituyen interferencias graves que entorpecen estos procesos y en consecuencia la consolidación del vínculo mamá-bebé. Los adultos que celebran nacimientos con fiestas bulliciosas, con brindis, cargando a la criatura, tomándole fotos, etc., se autocomplacen sin priorizar las necesidades del bebé en un lapso crucial que define aspectos neurálgicos de su salud física y emocional presente y futura. En resumen, muchas costumbres y prácticas sociales alrededor de los nacimientos, son depredadoras del bienestar de la díada madre - hijo.

Otra cosa que es común y muy invasiva para la consolidación del vínculo entre una madre reciente y su bebé, así como para el despliegue de la confianza en su capacidad de maternar, consiste en decirle  a la madre lo que debe o  no debe hacer o cómo debe hacerlo,  en lugar de proteger las condiciones para que conecte y confíe en su instinto a flor de piel que en todo momento le indicará sabiamente lo que su bebé necesita (llevarlo en brazos, pegarlo a la teta, etc.).

Si realmente queremos ayudar a una madre reciente, preguntémosle qué necesita de nosotros: comida hecha y congelada que se pueda guardar y servir sin mayor complicación durante un lapso crítico de tiempo, ayudar con el cuidado de hijos mayores, descargarla de labores domésticas, un masaje en los pies o la espalda,  escuchar sus inquietudes y miedos sin juzgar, prestar cualquier otra ayuda que le permita estar tranquila y dedicada a su bebé…

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miércoles, 1 de enero de 2014

Algunos testimonios sobre #TallerCrianzaRespetuosa



 COMPARTO ALGUNOS TESTIMONIOS DE PARTICIPANTES EN DISTINTAS EDICIONES DEL TALLER CRIANZA RESPETUOSA 
(Información sobre contenido y cronogramas de #TallerCrianzaRespetuosa en este ENLACE)


GRACIAS!
No sé si nos recuerdas, una pareja al fondo del salón con una bebé, nos fuimos al comenzar la ronda de preguntas, en principio por un  imprevisto que se nos presentó, pero principalmente porque yo estaba a punto de romper a llorar, simplemente no podía contener la tristeza y la rabia que se despertaron durante esa mañana.
Pasé un par de días muy callada, repasando episodios de mi propia infancia y lo peor, dándome cuenta de que las mismas acciones que me marcaron de niña, las estaba repitiendo al pie de la letra con mis hijas, estaba tan avergonzada conmigo y con ellas!
Cuando nos presentamos comentamos que teníamos (además de la bebé) una niña "perfecta" y otra niña "rebelde" la cual nos dificultaba mucho las cosas, con el pasar de los días noté la ignorancia en esas etiquetas, noté que mi niña "perfecta" era capaz de callar sus propios deseos solo para complacernos, note que le costaba muchísimo ser sencillamente una niña sin tener que ajustarse a nuestras expectativas, con horror vi el daño que sin saber le causamos.
Y en cuanto a la "rebelde", bueno, ya tú conocerás ese escenario... no era ella quien se portaba mal, éramos nosotros quienes no sabemos reaccionar ante ella, lo que antes percibía como insolencia ante  "mi autoridad", no es mas que determinación, esta señorita es de una entereza y una valentía admirables!
Ahora las veo definitivamente desde otra perspectiva, son seres humanos con fortalezas y debilidades, como  todos, como yo!
Quería contarte el gran cambio que iniciaste en mi, en mi hogar, en mi familia. No todo es perfecto, pero si se respira otro aire, ya la impaciencia y los gritos no forman parte del menú diario, hacemos un esfuerzo consciente por escuchar y actuar dentro de lo que llamamos calma. Y oh! sorpresa! las niñas se están conduciendo en consecuencia con esto, ya casi desaparecen las pequeñas tormentas cotidianas: hacer las tareas, bañarse, comer, vestirse.... todo se hace en cooperación, empatía y amor.
Ya "la niña perfecta" está dando señales de que se quiere liberar de ese molde que le impusimos, llora, se queja y está en la búsqueda de lo que de verdad le gusta. Parece raro, pero me encanta verla expresando su inconformidad, nunca antes lo había hecho! Y "la niña rebelde" se muestra increíblemente empática, con un sentido de la justicia muy desarrollado, actuando siempre dentro de esta ética muy suya y tan necesaria en el mundo.
Aún estamos en proceso de cambio, supongo que nunca termina... Sin duda estamos mejor, mucho mejor que antes!

INFINITAS GRACIAS! INFINITAS BENDICIONES Y SALUD PARA TI Y EL MOTOR DE CAMBIO QUE IMPULSAS!
Un gran abrazo y siempre agradecida!

LL


-Estuvimos en tu taller esta mañana. Quiero agradecerte por la información brindada. Lamento no haberte conocido antes.  Moviste en mí muchas cosas y me sacaste lágrimas pero bueno, nunca es tarde y lo importante es que pongamos en práctica todo por la felicidad de nuestros pichurrines. .
Te deseamos mucho éxito. Y grandes bendiciones.
Yanelis 

-Buenas tardes Berna,  te escribo en ocasión de comentarte mis impresiones sobre el taller de hoy. En líneas generales me encantó, realmente te felicito por atender esta necesidad tan poco abordada, como es la de abrir espacios para que padres podamos aprender y compartir experiencias. Entiendo lo titánico de tratar de condensar tanta información en tan poco tiempo, pero creo que logras el objetivo de, en primer lugar, fortalecer esa confianza hacia el instinto y luego el de generar en nosotros muchas preguntas que nos hacen, luego del taller, repreguntarnos, replantearnos y elaborar nuevas formas de hacer las cosas o fortalecernos en cómo las venimos haciendo.
Mil bendiciones para ti
Nalia

-Buenas Noches Berna !
Gusto en saludarte, el taller que asistí el día sábado 25 de mayo me gusto mucho, buscaba una orientación o ayuda  para encontrar la mejor manera de tratar a mi hija sin gritos , mandatos , castigo entre otras cosas.  Gracias a la valiosa e interesante información que nos dio en su taller ahora más que nunca es donde debo valorar cada instante que esté con mi hija. A veces por querer hacer las  cosas apresuradas dejamos a un lado  estar   con nuestros chiquitos, creo que el día a día que llevamos actualmente hace que seamos padres que incomprendemos,  sólo pensamos en nosotros , es como usted bien lo hizo saber  "hay que ponerse en el zapato del otro".  Agradecida por su taller fue excelente me gustaría hacer otro referente a otros temas de ayuda para nuestros chipilines .
Sin otro particular queda de usted,
Anahia 

-Estoy feliz de haber asistido y agradezco tu trabajo de divulgación. Mientras hablabas podía identificar cosas que he visto y escuchado en mi familia y me alegra iniciar el camino para romper tantos patrones secretamente violentos y darle a mi bebé la mejor crianza posible. En general la jornada cubrió mis expectativas, aunque esperaba mayor interacción, pero evidentemente el contenido era bastante extenso y no es fácil cuando las intervenciones refieren a situaciones personales puntuales.
El que incluyeras evidencia científica creo que fue determinante para que mi esposo, Erwin, tomara en serio el asunto y además de interesarse, empezara a reflexionar sobre su experiencia con sus hijas mayores. Un gran exito en lo que a mí concierne.
Te sigo leyendo
Saludo
Nereyvic

-El taller excelente; desde la llegada de mi loquita a mi vida ( hace 14 meses) después de salir de la etapa abrumadora de los primeros meses, decidí poner todo de mi parte para ser una buena mamá. El día del taller me di cuenta que no me había equivocado en asistir, supe que quizás voy por el camino más correcto para salir de la matrix y no seguir con los patrones de crianza con los que crecí; fue enriquecedor ver tantos padres en la misma onda que mi esposo y yo, y salí realmente convencida del hecho de que mientras más padres asistan a este tipo de talleres y realmente internalicen la importancia de la crianza  respetuosa, algún día tendremos una sociedad de hombres y mujeres más seguros, felices y capaces; lo que redundará en una mejor sociedad que tanta falta nos hace.
Sigue en tú lucha por los loquitos bajitos
Saludos
Maru  

-Me sentí muy complacida al encontrar un espacio de diferentes mamás, con una misma meta: criar de la mejor manera, con amor y respeto siempre. Pudimos no sólo nutrirnos de nuevos conocimientos sino que pudimos intercambiar experiencias para enriquecer la teoría y sentirla más al alcance. Ser madre es tan diverso y único que es difícil crear un sólo patrón... pero con referencias, consejos, ideas creativas podemos amasar esa información y cocinar para luego digerir algo tan rico como lo es todo lo que se hace desde el corazón.
Me encantó que la merienda pudiese ser compartida con nuestros hijos ( los que los llevamos) y los que no, pues fue un buen momento para una merienda saludable.
Todavía estoy digiriendo mucha de la información y estoy ansiosa de reunirme con personas que conozco para retransmitir toda esta belleza de la Crianza Respetuosa y por supuesto recomendar a los que quieran la información de primera mano a que asistan a tu próximo taller.
Un fuerte abrazo y gracias,
Gizeht  

-Apreciada Berna, el día sábado en tu taller, me sentí más segura de querer criar a mi bebé de una manera respetuosa. Me ha costado muchísimo lidiar con mi familia desde que nació Fabian. Al principio por ser primeriza me dejé llenar la cabeza de cuentos y sólo le di pecho a mi bebé por 3 semanas, porque "no lo alimentaba lo suficiente", "casi no me salía", "no podía pasar 30 minutos pegado a cada pecho". Todos los días me arrepiento de haber sido débil en ese aspecto.
Ahora sé lo que quiero para mi hijo, sé lo que esta bien para él, y soy más fuerte al defender mi postura.
Muchísimas gracias  
Saludos
Johanna


-Hola Berna,
Quiero agradecer el curso de hoy que nos permitió aprender un poco más sobre la crianza respetuosa o de apego. La verdad sirvió para afianzar lo que ya venimos practicando desde el nacimiento de nuestra hija, para reflexionar acerca de nuestra propia crianza, nuestros miedos, dolores ... Falta mucho por aprender, por buscar, por leer y, por supuesto,  por aplicar. Pienso que  lo más importante es que sabemos que estamos haciendo lo correcto, que queremos un cambio en la forma de criar a nuestros hijos y, que  poco a poco vamos a cambiar paradigmas que están muy arraigados desde hace años en nuestras consciencias y en la de muchos otros que están a nuestro alrededor.
Gracias de nuevo, un abrazo,
Ariane 

-Hola! Buen día, hoy es un día diferente para mí. Desde ayer comprendí muchas cosas que hacia tiempo le estaba buscando repuestas... Estoy muy contenta que alguien haga algo por el respeto hacia los niños. Tú has cambiado el paradigma con tus aportes, te felicito por eso  y te agradezco que me informes de todos los talleres que hagas, libros que me sirvan para ayudar a multiplicar...

Un fuerte abrazo. 
Grettel 

-Buenas tardes  Berna,
Primero quiero felicitarte por trabajar en esta hermosa labor, ayudar y orientar a todo aquel que tiene un bebé, niño, niña a su cargo, por acercarnos un poco más a nuestro propio instinto, confiar en nosotros como madres y padres, romper esquemas dañinos, defender a nuestros hijos e hijas de todo aquello que pueda ser violento para ellos. Particularmente muchas gracias, aprendí a ponerme en los zapaticos  de mi hija y ha sido maravilloso, con sus 2 añitos nos entendemos de maravilla, claro con su días difíciles pero al final todos los tenemos y cuando eso pasa ¿qué queremos? Lo que queremos es recibir un buen abrazo... Un millón de gracias y bendiciones...
Gabriela 


Estimada Berna,

Primero que todo mil gracias por compartir tus conocimiento y tu pasión por la crianza respetuosa, ha sido para nosotros un aprendizaje reflexivo en el que andamos sumergidos luego de escuchar toda tu sabiduría, cada día que pasa vamos comprendiendo y asimilando el rol tan importante que tenemos y lo que significamos para  nuestra pequeña de 15 meses.

Nos encantó la dinámica del taller el contenido y quedamos ansiosos por más!! Estaríamos muy a gusto de seguir participando y acompañarte de nuevo en este tipo de actividades futuras, no dudes en agregar nuestros correos a tu base de datos de fieles creyentes de que este mundo será mejor el día que nosotros hagamos lo que nos corresponde, empezando por nuestros pequeños.

 Saludos cordiales

María A  y Carlos E

Estimada Berna, recibe un cordial saludo.

Asistí al taller de Crianza Respetuosa que amablemente organizaron las amigas del Club para Mamás el domingo 27/04/2014.

Fue una maravillosa experiencia, y por sobre todo retadora, porque me ha motivado a mirarme, a revisarme desde mi infancia y mis creencias, y cómo eso influye en mi rol como madre.

Comparto contigo una anécdota que me hizo recordarte. Con frecuencia pego hojas o afiches en el piso de mi casa, allí mi bebé y yo hacemos pistas para carros, pintamos y demás. Ayer por la tarde él estaba pintando en sus afiches y en dos minutos pintó todo el piso de la sala, yo me quedé con la boca abierta, te confieso que conté hasta 10 para no molestarme, cuando le pregunté qué estaba haciendo me respondió "una obra de arte mami".  Después me puse con él a limpiar todo el piso, y con una gran sonrisa me dijo "mami estamos limpiando juntos", eso me llegó al alma. En ese momento me di cuenta que había pasado todo el día haciendo cosas en la casa y muy poco tiempo con él, y seguramente eso era lo que él quería. Así que hicimos de la limpieza un juego y compartimos el resto del día.

Cada día me sorprendo y me maravillo con todo lo que aprendo de mi hijo, y confirmo que la maternidad, como la vida, es un proceso de aprendizaje.

Gracias por mostrarnos esas otras ventanas, te mando un abrazo fraterno.

Cariños,
Mariana A

 
No es publicidad, es recomendación... cuando estaba embarazada acudí a este taller y definitivamente fue una excelente opción, me cambió la perspectiva para mejor sobre la crianza que tendría con mi hijo... además me sentí apoyada de muchísimas “mommy friends” que sentían la misma necesidad que yo… lo recomiendo ampliamente además que me sorprendía ver que no solo las mamas  participaban también los papas… bravo por ellos… la facilitadora del taller es @conocemimundo da muchos tips y es perfecta para enseñarnos mucho más sobre la crianza respetuosa 
Comentario en Instagram de Mamá Primeriza @babyandtoddlerstore 



Buenas tardes Berna.

Te doy mis impresiones del taller del Sábado. 

Aprendí que no debemos tener miedo de lo que sentimos sobre lo que debemos o no hacer con nuestros  hijos. Muchas veces me decía ¿Porqué debo castigarlo de esa manera?, Está bien que sea pequeño y tenga que aprender, pero me cuestionaba mucho el porqué tenía que ser así. Ahora veo las cosas diferentes y que la comunicación es vital en todo esto. También pude observar que conociendo el punto de su desarrollo puedo ver si una conversación se debe profundizar o no, o si debo repetir una cosa o no ... y sobre todo, nunca negarle afecto.. créeme que cuando fui a  ver a mi hijo después del taller lo que hice fue abrazarlo y besarlo y no lo solté por un buen rato… él tampoco quiso que lo soltara... Quería hablar contigo luego del taller pero no me iban a salir las palabras pensando en tantas cosas. Creo que habrá tiempo para eso y para meditarlo. Lo que si se es que veo a mi hijo de otra manera y me siento más seguro con lo que quiero expresarle. Espero asistir pronto a otro taller.

Gracias por compartir tus conocimientos con nosotros.

Saludos.
Jorge


Información sobre contenido y cronogramas de #TallerCrianzaRespetuosa en este ENLACE
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martes, 17 de diciembre de 2013

Una singular entrevista al escritor JJ Benítez, de la mano con frasquito

Hace algunos años, en ocasión de la publicación del libro dedicado a su nieto, hice una entrevista al escritor JJ Benítez que hoy saqué de mis archivos para compartir con mis lectores y lectoras.  Aquí la tienen, espero que la disfruten tanto como yo lo hice.
Con JJ Benitez después de la entrevista



Van a ser las 2:30 pm. Estoy sentada en un sofá dispuesto en el lobby de un conocido hotel de Caracas cuando recibo la llamada que me confirma su llegada. Puntual, se acerca el conocido periodista, investigador y escritor que quiso ser pintor, J.J Benítez. El motivo del encuentro: hablar sobre su último libro “De la Mano Con Frasquito” que aparentemente nada tiene que ver con OVNIS pero que recoge 101 reflexiones sobre sus experiencias de vida para ofrecerlas de regalo a su nieto. El escritor navarro que ha vendido más de nueve millones de copias y publicado más de cincuenta libros entre los que destaca la saga del Caballo de Troya, elige una butaca contigua y toma posesión de su espacio con halo cercano, afable y dispuesto a hablarnos desde una dimensión diferente a la que sus lectores están acostumbrados. Esta vez toca el turno de indagar sobre su visión acerca de la paternidad, la familia, la crianza, la transmisión de valores y el sentido de la vida.

BI: ¿Cómo se inscribe dentro de su proyecto global de escritura, este nuevo libro?
JJB: No sé explicarte, yo escribo siempre de acuerdo con lo que me apetece hacer, con lo que me pide el corazón y no sé si se repetirá alguna vez, probablemente no. Supongo que pasa cuando se llega a una determinada edad. Decidí compartir un cúmulo de cosas que he ido viviendo y que no se deben perder, que pueden ser muy útiles no sólo para niños, sino para todo el mundo.

BI: ¿De qué manera ha incidido sobre el desarrollo de este proyecto la relación con su nieto a quien usted llama cariñosamente Frasquito?
JJB: Frasquito es fundamental, de hecho, a lo mejor si no hubiera existido, yo no hubiera escrito el libro. Él aparece en la vida, yo lo observo, y parece como si Frasquito viniera al mundo con una idea en la mano, y me la ofreció sin darse cuenta. Frasquito es una criatura que me ha hecho reflexionar mucho, observar más, que me ha hecho recordar y que en cierta medida me hace ser más bueno. Aunque yo no sea bueno, lo intento, porque es una criatura tan recién llegada, tan limpia, tan tierna, tan prometedora, que no puedes tener otro tipo de comportamiento con él.

BI: ¿No piensa usted que todos los niños traen esas cualidades al nacer, y que mucho depende de los adultos criadores que las desarrollen o a las tuerzan?
JJB: Yo creo que los niños por sí mismos son una bendición. Tener un hijo, tener a un niño en sí es un regalo. Luego cada padre cada familia siempre intenta hacerlo lo mejor posible. Yo he aprendido también que el niño tiene su propia vida y no debemos imponerle nada. Los padres queremos que los hijos sean de determinada manera, y es un error. Los niños tienen que desarrollar su vida, su plan de trabajo, el que tengan, y lo único que tenemos que hacer es estar con ellos.

BI: Un tema de preocupación frecuente manifestado por los padres, es la cuestión de inculcar valores a los hijos. Al margen de la diferencia que dicta el código particular de cada religión o cultura, ¿cuáles cree usted que son los valores fundamentales sobre los que debe desarrollarse el ser humano?
JJB: Lo más importante, pienso yo, es que debemos ayudar  al niño -aunque luego ya cada uno hará lo que considere importante con su vida- primero a ser buena persona, es decir, no ser agresivo ni dañino con nadie, luego a ser una persona generosa, entender que no es necesario ser posesivo, porque la vida te da lo que  te tenga que dar y hay que aprender a disfrutarlo. Ser desprendido, ser una persona generosa es algo básico.

BI: ¿Cómo ve usted la familia actual y la posibilidad de desarrollar estos valores dentro de su núcleo?
JJB: Sobre la familia creo que  a pesar de los vaivenes y a pesar de las modas y los problemas que puedan haber y que los ha habido siempre y los hay siempre, la familia es algo que se mantiene. Yo creo que la familia es algo natural y va a persistir. Tendrá sus momentos, sus modas pero no se acabará. El que haya una tendencia a que se formen nuevos modelos de familia no debe hacernos pensar que la familia se va a destruir, al contrario, yo creo que la va a enriquecer. Hay que ser respetuosos con todas las opciones.
BI: En la mayoría de los casos los padres esperamos que nuestros hijos adopten nuestras mismas creencias políticas, religiosas, etc. ¿Hasta qué punto esto violenta el respeto a la libertad de elegir? ¿Cree usted que hay que darles una doctrina desde un principio y que luego de mayores ellos elijan o debemos enseñarles todas las opciones posibles y permitirles elegir desde pequeños?
JJB: Pretender que nuestros hijos adopten y sigan nuestras creencias es un error. A los seres humanos nos falta mucha perspectiva, creo yo. No hay que imponer nada. Hay que ayudar. Si alguien quiere ser algo que no le ha pasado a la madre o al padre por la cabeza, pero al niño o a la niña es lo que le interesa ser, hay que apoyarlo incondicionalmente. Yo creo que a los hijos hay que ayudarlos en lo bueno y en lo malo. Hay que estar con los niños, no imponer a los niños. Y estar incluso en silencio, sin más. Cada uno tiene su criterio, su elección, los niños también y hay que respetarlos. En la sociedad occidental, sobre todo, la imposición ha sido una norma. A los niños y a los muchachos hay que intentar explicarles todo, el por qué se hace esto así o por qué no. El problema es que no somos respetuosos con los que tienen menos edad. Ellos tienen que ser respetuosos con los mayores, pero los mayores no somos respetuosos con los niños. Yo lo he descubierto muy tarde… Yo no estoy de acuerdo con la educación impositiva, me da igual el terreno que sea, matemática, religión, etc. Hay una cosa que se llama el sentido común y hay que respetarlo, ser coherente con la naturaleza, respetuosos con el mundo. Desde mi punto de vista la vida de un ser humano es algo minuciosamente ordenado, ya establecido y se va a desarrollar con los parámetros determinados por el buen Dios y a la criatura: al hombre, a la mujer.

BI: ¿De qué modo podemos asistir respetuosamente a nuestros hijos en su proceso de crianza?
JJB: Es un procedimiento que para empezar, te lleva a la observación. Tú observas al niño, y le escuchas, si ves que se está desviando hacia un territorio que no es bueno para él, le puedes aconsejar, orientar, pero no imponer. Una de las cosas que me di cuenta cuando estaba escribiendo Frasquito -yo lo hago con mucha frecuencia- es que levanto la voz. El criterio de imposición hace que la criatura que está delante retroceda, y se rompe algo mágico. Cuando alguien manda, se rompe la magia, y si se manda es porque se ha agotado la palabra o se ha agotado el sentimiento o se ha agotado la sonrisa, y eso no es bueno. Claro que es muy difícil porque la sociedad está establecida de otra manera, y hay que ir corrigiendo poco a poco este orden. Quizás este libro es muy útil porque invita a cada persona a que piense por sí misma, a que decida y se hace de una manera muy dulce.

BI: Me di cuenta de que, por la manera en que está hecho, podría jugarse a abrir cualquier página del libro al azar y encontrarse con una reflexión que responda a una inquietud del momento.
JJB: Claro, aparentemente es un juego, donde Frasquito hace cosas o dice cosas que pueden ser más o menos llamativas, eso lo aprovecho yo para hacer una reflexión sobre lo que sea e intentar transmitirle a la gente un concepto que  a mí me ha resultado muy útil y que a lo mejor está  contra la ortodoxia o lo establecido… ¿y por qué no?

BI: ¿Cómo siente JJ Benítez ser abuelo y cómo sintió ser padre durante los años de formación y crianza de sus hijos?
JJB: Mi padre fue un hombre extraordinario y yo pude ser y trabajar y estudiar gracias a él. Era un hombre muy observador y quizá en ese aspecto tuve mucha suerte. Yo como padre no fui tan bueno como mi padre, ahora, como abuelo, estoy intentando corregir eso, lo cual es lógico porque cuentas con las posibilidades que te da la experiencia. Quizá también es cierto que los abuelos no tenemos la carga que tienen los padres y es una situación más relajante. El padre está batallando más, el abuelo no tanto.

BI: Para  usted, un investigador impenitente, ¿cuál es el enigma por excelencia?
JJB: Pues la propia existencia humana. Los otros enigmas son interesantes todos, o casi todos pero el más importante es el enigma del por qué estamos aquí, quién soy yo. Si yo creo que no existe la casualidad, entonces por qué la existencia del ser humano y de cada ser humano. Eso ha sido un gran enigma, un gran misterio, y yo en parte se lo trato de transmitir a Frasquito. Yo creo que el ser humano está  aquí con un plan. Cada señor y cada señora está aquí con un plan establecido. Lo que yo llamo la Ley del Contrato.

BI: ¿Cómo se siente haber hecho de una de sus pasiones su trabajo que además le ha redituado fama y dinero? ¿Por qué la mayoría de las personas no lo consiguen?
JJB: Si la teoría que te acabo de explicar que yo llamo la Ley del Contrato fuera verdad -que está por ver- todas las vidas de todos los seres humanos tienen sentido. Si algunos firman contratos para ser millonarios, otros lo firman para ser ciegos, otros para ser paralíticos cerebrales, Down, autistas (que son auténticos héroes porque viven encarcelados dentro de sí mismos) otros firman el contrato para ser personas anónimas, otras para vivir en el desierto, otras para vivir 5 semanas. No sabemos por qué razones, pero las hay. Entonces unos triunfan en la vida. Bien pues, estaba escrito, era el plan de trabajo de esa persona. No sabemos por qué repercusiones, pero una vez que consigues el dinero te das cuenta de que no sirve para nada, y tienes que conseguirlo para darte cuenta de eso. Y esta es la segunda parte de las personas con mucho dinero o poder, que no lo dicen, se callan, sin embargo se preguntan: he llegado hasta aquí y qué.

BI: ¿Qué es el sentido de la vida para JJ Benítez?
JJB: El sentido de la vida es la experiencia. Por eso yo le digo a Frasquito que el dinero es una caja de herramientas y tú no te pones de rodillas ante una llave inglesa, no se te ocurre. El dinero sirve para hacer muchas cosas, pero el sentido de la vida es que vivas, que disfrutes el instante, el cúmulo de presentes, eso es lo que cuenta. Yo le digo a Frasquito, que cuando se muera, se va a llevar una sola cosa al otro lado: sus recuerdos, por eso es tan importante vivir. Y ese es el sentido de la vida, disfrutar cada instante.

BI: ¿A quién invitaría usted a leer De La Mano Con Frasquito?
JJB: Si alguien está triste confuso o aparentemente sin salida en su vida, este es un libro que le puede resultar muy útil. En un momento determinado lo abres por donde quieras y lees algo que encaja con lo que te está preocupando en ese momento y eso significa que este libro no tiene nada que ver conmigo. Yo lo he escrito, pero yo no lo he escrito.

BI: ¿Se refiere a ese “modesto fax” que dice en la tapa del libro lo conecta a usted con el  buen Dios?
JJB: Eso es. Como todo el mundo, lo que pasa es que yo me he percatado de la conexión, y me aprovecho del buen Dios y le saco toda la información que puedo, constantemente.

BI: ¿Y cómo logra percatarse de esa conexión?
JJB: Hay un sistema muy sencillo. Él está dentro y no grita, el problema de Dios es que susurra y no nos damos cuenta. Es tan simple y tan sencillo como escuchar. Dentro hay alguien. Está hablando, está susurrando, escuchemos qué dice.

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